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Leccion 8 – Edicion Adultos – Confiar en la bondad de Dios (Habacuc)

Segundo trimestre (abril-junio) de 2013

 Confiar en la bondad de Dios (Habacuc)

 

Lección 8: Para el 25 de mayo de 2013

 


Sábado 18 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Habacuc 1:1-17; 2:2-4; Gálatas 3:11; Hebreos 11:1-13; Habacuc 3; Filipenses 4:11.

Para Memorizar: “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Hab. 2:14).

Pensamiento clave: No siempre podemos entender por qué sucede la tragedia, pero podemos confiar en Dios, no importa qué suceda.

DESPUÉS DE PREDICAR acerca de la presencia permanente de Dios en medio de las adversidades de la vida, el pastor atendió a una mujer que se le acercó y con lágrimas le preguntó: “Pastor, ¿dónde estaba Dios el día cuando murió mi único hijo?” Leyendo un profundo dolor en el rostro de ella, el pastor mantuvo silencio y luego replicó: “Dios estaba en el mismo lugar donde estuvo cuando su único Hijo murió para salvarnos de la muerte eterna”.

Como nosotros, Habacuc presenció injusticias, violencia y mal. Aun peor, Dios pareció guardar silencio en medio de todo, aunque le pidió a Habacuc que confiara en sus promesas.

El profeta no vivió para ver el cumplimiento de esas promesas; no obstante, aprendió a confiar en ellas, de todos modos. Su libro comienza con una queja a Dios pero termina con uno de los himnos más hermosos de la Biblia. Como Habacuc, debemos esperar con fe hasta el momento cuando el mundo sea “lleno del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar”.

 

Domingo 19 de mayo:

Profeta perplejo

Lee Habacuc 1. ¿Cuáles son las preguntas que el profeta le dirige a Dios? Aunque su situación es, por supuesto, diferente de la nuestra, ¿cuán a menudo nos encontramos haciendo estos mismos tipos de preguntas?

Habacuc es singular entre los profetas porque no habló por Dios a la gente, sino más bien habló a Dios acerca de la gente. El profeta comienza su lucha por comprender los propósitos de Dios con un clamor de perplejidad: “¿Hasta cuándo, oh Jehová?” En la Biblia, esta pregunta es típica de un lamento (Sal. 13:1; Jer. 12:4). Implica una situación de crisis de la cual el orador busca liberación.

La crisis acerca de la cual Habacuc pide ayuda es la violencia que satura a la sociedad. La palabra hebrea para “violencia” es hamas, y se usa seis veces en el libro de Habacuc. El término implica actos de daños, tanto físicos como morales, infligidos a otros (Gén. 6:11).

Siendo profeta, Habacuc sabe bien cuánto ama Dios la justicia y odia la opresión; de manera que quiere saber por qué Dios permite que la injusticia continúe. Él observa violencia y quebrantamiento de la ley por todos lados, y parece que los malvados triunfan sobre los justos. Los poderosos pervierten la justicia, como sucedió en el tiempo de Amós (Amós 2:6-8), y como ocurre tan a menudo hoy.

La respuesta de Dios revela sus planes futuros. El Señor usará el ejército de Babilonia para castigar al pueblo. Este anuncio sorprende al profeta. Él no esperaba que Dios usara un ejército tan cruel para disciplinar a Judá. En el versículo 8 la caballería babilónica se compara con un leopardo, un lobo y un águila, tres depredadores cuya velocidad y poder producen muerte violenta a sus presas.

La cruel arrogancia de Babilonia no reconoce responsabilidad, no busca arrepentimiento, no ofrece reparación. Viola el orden más fundamental de la vida creada. Se le dice a Habacuc que Dios usará al ejército de Babilonia como “vara de mi [de Dios] ira” (Isa. 10:5, NVI). El castigo ocurrirá en tiempos de la vida de Habacuc (Hab. 1:5). Toda esta situación plantea preguntas aún más difíciles acerca de la justicia divina.

¿Cómo podemos aprender a confiar en la bondad y justicia de Dios cuando el mundo parece estar tan lleno de maldad e injusticia? ¿Cuál es nuestro único recurso?

 

Lunes 20 de mayo:

Vivir por fe

En Habacuc 1:12 al 17, la respuesta de Dios a la pregunta de Habacuc plantea una pregunta aún más inquietante: ¿puede un Dios justo usar a los malvados para castigar a los que son más justos que ellos? La pregunta de Habacuc en el versículo 17 tiene que ver con la justicia divina.

Habacuc estaba perplejo, no solo por la degeneración de su propio pueblo sino también por la certeza de que su país sería juzgado por otra nación, peor que él. El profeta percibía bien los pecados de Judá, pero, según cualquier norma, su pueblo, específicamente los justos entre ellos, no eran tan malvados como los babilonios paganos.

Lee Habacuc 2:2 al 4. ¿Qué esperanza se presenta aquí?

Habacuc 2:2 al 4 es uno de los pasajes más importantes en la Biblia. El versículo 4, específicamente, expresa la esencia del evangelio, el fundamento del versículo que inició la Reforma Protestante. Por medio de la fe en Jesucristo recibimos la justicia de Dios; se nos acredita con la justicia de Dios mismo. Su justicia llega a ser la nuestra. Esto es lo que se conoce como justificación por la fe.

El versículo 4 es una declaración resumida de la manera en que obra la salvación y de la enseñanza bíblica acerca de la justificación por la fe. ¿Cómo usaron este versículo los escritores del Nuevo Testamento? Rom. 1:17; Gál. 3:11; Heb. 10:38.

En medio de toda esta agitación y de las preguntas sobre el mal, la justicia y la salvación, Habacuc 2:4 presenta un agudo contraste entre el fiel y el orgulloso. La conducta de cada grupo determina su suerte: el arrogante fracasará, mientras que el justo vivirá por fe. La palabra hebrea para fe (‘emuna) se traduce mejor como “fidelidad”, “constancia”, “responsabilidad”. Aunque el que vive por fe no se salva por sus obras, sus obras muestran que vive por fe. Su fe se revela en sus obras y así se le promete a esa persona la vida eterna.

 

Martes 21 de mayo:

Porque la tierra será llena

La respuesta de Dios a la pregunta de Habacuc en Habacuc 1:17, como está registrada en el capítulo 2, continúa en la forma de un canto que se burla del orgulloso opresor. No menos de cinco ayes (Hab. 2:6, 9, 12, 15, 19) afirman el mensaje de que la suerte de Babilonia está sellada. El castigo del enemigo estará en armonía con el principio de “medida por medida”. Lo que el malvado hace a su víctima, al final, le será hecho a él. Cosecharán lo que sembraron, porque Dios no puede ser burlado por los orgullosos seres humanos (Gál. 6:7).

En contraste con el opresor, quien es al fin juzgado por Dios, el justo tiene la promesa de la vida eterna en Cristo, sin importar lo que le suceda aquí en esta vida. Al describir al remanente fiel en el tiempo del fin, el libro del Apocalipsis presenta la expresión “la paciencia de los santos” (Apoc. 14:12). En realidad, los justos son persistentes en su espera de la intervención divina, aun si la verán solo en la segunda venida de Cristo.

Lee Hebreos 11:1 al 13. ¿Cómo nos ayudan estos versículos mientras luchamos, en nuestro propio contexto, con las mismas preguntas con que luchó Habacuc?

La respuesta última de Dios a las preguntas de Habacuc fue la afirmación de su presencia permanente. Confianza en la presencia de Dios y confianza en su juicio a pesar de la apariencia en contrario; ese es el mensaje del libro de Habacuc, así como el mensaje de toda la revelación bíblica. La fe profética es confiar en el Señor y su carácter inmutable.

“La fe que fortaleció a Habacuc y a todos los santos y justos de aquellos tiempos de prueba intensa, era la misma fe que sostiene al pueblo de Dios hoy. En las horas más sombrías, en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar su alma en la fuente de toda luz y poder. Día tras día, por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y valor” (PR 285).

 

Miércoles 22 de mayo:

Recordar la fama de Dios

Lee Habacuc 3. ¿Qué hace aquí Habacuc, y por qué eso es tan importante, especialmente dadas las difíciles circunstancias y preguntas serias que afronta?

Habacuc expresa su aceptación de los caminos de Dios en una oración puesta con música (Hab. 3:19). Siendo plenamente consciente del poder de Dios, le pide al Señor que recuerde su misericordia cuando comience el juicio. El profeta reverentemente evoca informes de los grandes actos de Dios en el pasado y ora para que traiga la redención ahora. Parece ubicarse en medio de los tiempos. Con un ojo mira hacia atrás al acontecimiento del Éxodo, mientras que con el otro mira hacia adelante al día del Señor. Anhela una demostración del poder de Dios en su situación presente.

El himno del capítulo 3 describe poéticamente la liberación de Israel de la esclavitud egipcia efectuada por Dios. Lo que sucedió en el tiempo del Éxodo es un anticipo del gran día del juicio. Los piadosos no deben estar ansiosos acerca del día del Señor, sino que deben esperar, perseverar y regocijarse con la esperanza que tienen.

El himno también es una celebración del poder, la gloria y la naturaleza victoriosa de Dios. Se describe al Señor como soberano sobre toda la tierra. La revelación de su gloria es comparable con el esplendor de una salida del sol (Hab. 3:4).

Dios juzga a las naciones opresivas; no obstante, al mismo tiempo trae la redención a su pueblo en sus “carros de victoria” (Hab. 3:8). Superficialmente, el poder de Dios no siempre es visible, pero la persona de fe sabe que Dios está allí, no importa qué ocurra.

Habacuc nos invita a mirar con expectativa la salvación de Jehová, cuando él establecerá su justicia sobre la tierra y llenará el mundo con su gloria. Al cantar alabanzas al Señor, el pueblo de Dios se anima mutuamente (Efe. 5:19, 20; Col. 3:16) a meditar en las acciones pasadas de Dios y a esperar el futuro glorioso. El ejemplo mismo de Habacuc demuestra cómo uno puede perseverar viviendo con esa visión.

Medita en cómo Dios te guio en tu vida pasada. ¿De qué manera te ayuda esto a aprender a confiar en él y en su bondad, no importa qué traiga el futuro inmediato? ¿Por qué es tan importante contemplar el futuro eterno y final que nos espera?

 

Jueves 23 de mayo:

Dios es nuestra fortaleza

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento [...] con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Hab. 3:17-19). ¿Qué es lo bueno de esta actitud del profeta? ¿Cómo podemos cultivar tal actitud nosotros mismos? Ver también Fil. 4:11.

Las palabras finales de Habacuc (Hab. 3:16-19) expresan la respuesta del profeta a la revelación del poder y la bondad de Dios. Una nueva mirada a los actos salvíficos de Dios le da valor a Habacuc mientras espera el ataque del enemigo. El temor conmueve su ser más íntimo mientras espera que caiga el juicio divino sobre su nación. La invasión puede resultar en la devastación de las higueras y los olivos, junto con los granos, vides y ganado. Pero la firme fe del profeta permanece inconmovible porque él tuvo una visión del Dios viviente.

Basado en sus experiencias pasadas, Habacuc conocía la fidelidad absoluta de Dios. Por esto se resignaba a los propósitos presentes de Dios (Hab. 3:16-19). A pesar de todas las circunstancias desfavorables, el profeta está decidido a poner su confianza en Dios y en su bondad, no importa cuán desesperada parezca su situación.

Habacuc espera con confianza y fe, aun cuando no haya señales inmediatas de salvación. Es un profeta que por medio del diálogo, las reprensiones y un himno de alabanza, ha instruido a los fieles a través de los siglos a desarrollar una fe viviente más profunda en el Redentor. Por su propio ejemplo, anima a los piadosos a dialogar con Dios, a probar su lealtad hacia él en tiempos duros, a desarrollar la esperanza en Dios, y también a alabarlo.

Habacuc cierra su libro con una actitud de fe bellamente expresada: no importa cuán dura sea la vida, se puede encontrar gozo y fortaleza en Dios. El mensaje básico del libro señala la necesidad de esperar con paciencia la salvación de Dios cuando la opresión parece no tener final. El tema de “esperar en el Señor” domina el libro de Habacuc. ¿Cuán relevante debe ser ese tema especialmente para nosotros, como adventistas, ya que nuestro mismo nombre expresa nuestra fe en la venida de Jesús?

 

Viernes 24 de mayo

Para Estudiar y Meditar:

Lee el siguiente comentario y analiza cómo nos ayuda a comprender mejor los mensajes de Habacuc.

“Hay una respuesta a la pregunta de Habacuc. Es una respuesta, no en términos de pensamiento, sino en términos de eventos. La respuesta de Dios sucederá, pero no se puede expresar en palabras. La respuesta seguramente vendrá; ‘y si parece lenta, espérala’. Es cierto, el período de espera es difícil de soportar; el justo se horroriza por lo que ve. A esto se le da la gran respuesta: ‘El justo por su fe vivirá’. Es una respuesta, otra vez, no en términos de pensamiento, sino en términos de existencia. La fe profética es confiar en él, en cuya presencia la quietud es una forma de comprender” (Abraham J. Heschel, The Prophets, p. 143).

“Debemos apreciar y cultivar la fe acerca de la cual testificaron los profetas y los apóstoles, la fe que echa mano de las promesas de Dios y aguarda la liberación que ha de venir en el tiempo y de la manera que él señaló. La segura palabra profética tendrá su cumplimiento final en el glorioso advenimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como Rey de reyes y Señor de señores. El tiempo de espera puede parecer largo; el alma puede estar oprimida por circunstancias desalentadoras; pueden caer al lado del camino muchos de aquellos en quienes se puso confianza; pero con el profeta que procuró alentar a Judá en un tiempo de apostasía sin parangón, declaremos con confianza: ‘Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra’ (Hab. 2:20)” (PR 286).

Preguntas para Dialogar:

  1. Resume el diálogo de Habacuc con Dios. ¿Cuál era su queja básica? ¿Cómo respondió él a las respuestas de Dios?
  2. ¿Podría ser que, a los ojos de Dios, preguntas honestas e incluso dudas son actitudes religiosas más aceptables que una creencia meramente superficial? Justifica tu respuesta.
  3. Todos los adventistas de generaciones pasadas creían que Cristo ya habría regresado a esta altura de la historia, y que ellos habrían visto el cumplimiento final de todas estas promesas maravillosas. ¿Cómo aprendemos a mantener la fe mientras nosotros, otra generación, espera su retorno?

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Lección 7: Edicion Adultos “El pueblo especial de Dios (Miqueas)”

Segundo trimestre (abril-junio) de 2013

 “El pueblo especial de Dios (Miqueas)”

Lección 7:  Para el 18 de mayo de 2013

Sábado 11 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Miqueas 1:1-9; 2 Corintios 11:23-27; Miqueas 2:1-11; 5:2; 6: 1-8; 7:18-20.

Para Memorizar: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miq. 6:8).

Pensamiento clave: Aun en medio de la peor apostasía, Dios está dispuesto a perdonar y sanar a su pueblo.

EL PROFETA MIQUEAS ministró durante uno de los períodos más oscuros de la historia de Israel. El país se había dividido hacía mucho en dos reinos. Finalmente, Asiria puso fin al reino del norte, y Miqueas podía ver el mal y la violencia que penetraban lentamente en Judá, en el sur. Predicó contra los pecados fatales de la deshonestidad, la injusticia, el cohecho y la desconfianza. Miqueas fue el primer profeta bíblico que predijo la destrucción de Jerusalén (Miq. 3:12).

No obstante, por medio de la inspiración divina, el profeta vio luz en este tiempo oscuro. Con la ayuda de la perspectiva de Dios, miró más allá del castigo venidero. Miqueas ofreció palabras de ánimo y dijo que el Líder ungido del Señor vendría desde Belén. El Mesías sería el líder que salvaría a Israel y hablaría paz a las naciones enseñándoles a “martillar sus espadas para azadones” (Miq. 4:3). La reprensión de Dios sería el canal de restauración y bendiciones en última instancia.

 

Domingo 12 de mayo:

La agonía del corazón del profeta

En Miqueas 1:1 al 9, el profeta invita a toda la tierra a presenciar el juicio de Dios sobre su pueblo pecaminoso. Las ciudades capitales de Samaria y Jerusalén se distinguen porque sus dirigentes fallaron en ser el modelo de lo que significaba seguir a Dios con corazones indivisos. Estas dos ciudades serían las primeras en sufrir la destrucción.

El pensamiento de un juicio destructivo produjo una verdadera tensión en la vida de Miqueas. Por causa de que su llamado profético lo unía con el propósito de Dios, no tuvo otra opción que anunciar lo que vendría en el futuro próximo. Pero el profeta también amaba al pueblo al que pertenecía, y la idea de su cautividad lo condujo a un lamento personal. A veces las malas noticias tuvieron un efecto devastador sobre la mente y el cuerpo del profeta.

¿Qué enseñan los siguientes textos acerca de la dura suerte de los profetas? Núm. 11:10-15; 1 Rey. 19:14; Jer. 8:21-9:2; Eze. 24:15-18; 2 Cor. 11:23-27.

Los profetas de Dios estaban muy involucrados en los mensajes que proclamaban. No se alegraban de hablar de las cosas terribles que sucederían. A menudo usaban lamentos para expresar sus reacciones a los desastres que se aproximaban. Su dolor era real. Para sus oyentes, el mensaje estaba contenido tanto en las palabras proféticas como también en las señales externas, que a menudo delataban un profundo dolor que salía de adentro. La reacción de Miqueas al juicio divino nos recuerda la de Isaías, quien por tres años caminó medio desnudo y descalzo como señal visible de la vergüenza que traería la cautividad. Si tienen la posibilidad, pueden leer acerca del gran sufrimiento que soportó Elena G. de White en su ministerio; eso nos ayudará a comprender mejor lo que tuvieron que pasar estos siervos de Dios.

Lee 1 Pedro 4:14 al 16, y luego examínate y considera las pruebas por las que pasas. ¿Cuánto sufrimiento tuviste por causa de tu fidelidad a Dios? ¿Cuánto se debió a tu falta de fidelidad?

 

Lunes 13 de mayo:

Los que maquinan iniquidad

Lee Miqueas 2:1 al 11 y el capítulo 3. ¿Cuáles son los pecados que amenazan con traer juicios sobre este pueblo?

“La ascensión de Acaz al trono puso a Isaías y a sus compañeros frente a condiciones más espantosas que cualesquiera que hubiesen existido hasta entonces en el reino de Judá. Muchos que habían resistido anteriormente a la influencia seductora de las prácticas idólatras, se dejaban persuadir ahora a tomar parte en el culto de las divinidades paganas. Había en Israel príncipes que faltaban a su cometido; se levantaban falsos profetas para dar mensajes que extraviaban; hasta algunos sacerdotes estaban enseñando por precio. Sin embargo, los caudillos de la apostasía conservaban las formas del culto divino, y aseveraban contarse entre el pueblo de Dios.

“El profeta Miqueas, quien dio su testimonio durante aquellos tiempos angustiosos, declaró que los pecadores de Sion blasfemaban al aseverar que se apoyaban ‘en Jehová’, y que, mientras edificaban ‘a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia,’ se jactaban así: ‘¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros’ (Miq. 3:10, 11)” (PR 238).

Uno de los problemas constantes que la nación hebrea afrontó era el engaño de que su situación especial como pueblo de Dios –su conocimiento del verdadero Dios, a diferencia de la necedad de la idolatría pagana (ver Sal. 115:4-9)– los hacía de algún modo inmunes a la retribución divina. Sin embargo, la terrible verdad era que precisamente porque tenían una situación especial delante de Dios, eran tenidos por mucho más culpables por sus pecados. Una y otra vez, tal como en el libro de Deuteronomio, Dios les advirtió que todas las bendiciones, la protección y prosperidad que serían de ellos estaban condicionadas a la obediencia a sus mandatos, como se ve en esta advertencia: “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparte tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Deut. 4:9).

Por más que tratemos de engañarnos, ¿de qué manera nosotros, como adventistas, con tanta luz, estamos en peligro de cometer el mismo error?

 

Martes 14 de mayo:

Un nuevo gobernante de Belén

En el libro de Miqueas el humor cambia a menudo drásticamente, del abatimiento a una esperanza sublime. Esta esperanza se ve en una de las profecías mesiánicas más famosas.

Lee Miqueas 5:2. ¿De quién se habla aquí y qué nos enseña acerca de él? Ver también Juan 1:1-3; 8:58; Col. 1:16, 17.

De una pequeña aldea de Judea saldría Alguien desde la eternidad para ser el gobernante de Israel. Miqueas 5:2 es uno de los versículos más preciosos de la Biblia, escrito para fortalecer la esperanza de la gente, que aguardaba ansiosamente al Líder ideal prometido por los profetas. Su gobierno iniciaría un tiempo de fortaleza, justicia y paz (Miq. 5:4-6).

David era nativo de Bethlehem, un pueblo también llamado Efrata (Gén. 35:19). La mención de esta aldea enfatiza el origen humilde, tanto de David como de su futuro sucesor, quien sería el Verdadero Pastor de su pueblo (Miq. 5:4). En la humilde aldea de Belén el profeta Samuel ungió al hijo menor de Isaí, David, quien había de ser rey sobre Israel (1 Sam. 16:1-13; 17:12). Cuando los sabios vinieron buscando al recién nacido “rey de los judíos”, el rey Herodes les preguntó a los expertos en la Biblia dónde buscar (Mat. 2:4-6). Lo enviaron a este pasaje, que predecía que el Mesías vendría del pequeño pueblo de Bethlehem.

Por incomprensible que es para nuestras mentes finitas y caídas, el bebé que nació era el Dios eterno, el Creador de los cielos y la tierra. “Desde los días de la eternidad, el Señor Jesucristo era uno con el Padre” (DTG 11).Por increíble que sea la idea, es una de las verdades más fundacionales del cristianismo: el Dios Creador tomó sobre sí la humanidad y en esa humanidad se ofreció como sacrificio por nuestros pecados. Si te tomas el tiempo para meditar sobre lo que nos enseña acerca del valor de nuestras vidas y de lo que significamos para Dios, puedes tener una experiencia que cambiará tu vida. Cuando tantas personas luchan para encontrar un propósito y significado para su existencia, nosotros tenemos el fundamento de la cruz, que no solo nos ancla en lo que significa nuestra vida, sino que también nos da la esperanza de algo más grande de lo que el mundo alguna vez pudiera ofrecernos.

 

Miércoles 15 de mayo:

Lo que es bueno

Al principio de Miqueas 6, Dios dialoga con su pueblo, enumerando todas las cosas que él hizo en favor de ellos. En respuesta, el adorador que viene al templo pregunta qué puede hacer para agradar a Dios. ¿Qué es lo que constituye una ofrenda aceptable: becerros de un año, una multitud de carneros, ríos de aceite, o aun el primer hijo del adorador? Hay un constante aumento del tamaño y valor de las ofrendas enumeradas en este texto.

Lee Miqueas 6:1 al 8. ¿Qué verdad vital se enseña aquí? ¿Por qué es esto especialmente importante para nosotros, como adventistas? ¿Qué nos dice esto acerca de cómo la verdad es más que solo una doctrina correcta y una comprensión detallada de la profecía? Ver Mat. 23:23.

El profeta declara que Dios ya ha revelado lo que quiere. Por medio de las enseñanzas de Moisés, el pueblo sabía lo que Dios había hecho en favor de ellos (Deut. 10:12, 13). La respuesta de Miqueas no era una revelación nueva que señalaba un cambio en los requisitos de Dios. Los sacrificios y los servicios sacerdotales no eran la primera preocupación de Dios. El supremo deseo de Dios era tener un pueblo que actuara con justicia hacia sus vecinos, con devoción consistente y amor hacia Dios. La ofrenda más generosa que el pueblo puede dar a Dios es la obediencia.

Miqueas 6:8 es la declaración más sucinta de la voluntad de Dios para su pueblo. Resume todas las enseñanzas proféticas sobre la verdadera religión: una vida que exhibe justicia, misericordia y un caminar estrechamente con Dios. La justicia es algo que la gente hace cuando es impulsada por el Espíritu de Dios. Tiene que ver con la equidad y la igualdad para todos, especialmente con los débiles y los impotentes que otros explotan. La bondad significa mostrar amor, lealtad y fidelidad voluntaria y libremente a otros. Caminar con Dios significa poner a Dios primero y vivir en conformidad con su voluntad.

¿Por qué es más fácil guardar estrictamente el sábado que hacer lo justo, amar misericordia y caminar humildemente delante de Dios?

 

Jueves 16 de mayo:

En lo profundo del mar

El libro de Miqueas comienza con una descripción de juicios, pero termina con palabras de esperanza. Hay personas que tratan de explicar o negar la realidad de los juicios de Dios. Hacerlo es caer en la trampa en que cayeron los contemporáneos de Miqueas, los que creían que Dios nunca enviaría juicios sobre la nación escogida.

La justicia de Dios es el otro lado de su amor y e interés. La buena noticia presentada por Miqueas es que el castigo nunca es la última palabra de Dios. Las acciones de Dios en la Escritura, en forma consistente, van del juicio al perdón, del castigo a la gracia, y del sufrimiento a la esperanza.

Lee Miqueas 7:18 al 20. ¿De qué modo se revela el evangelio en estos versículos? ¿Qué esperanza se ve aquí para todos nosotros? ¿Por qué la necesitamos desesperadamente?

Los versículos finales de Miqueas presentan su alabanza llena de esperanza. La pregunta “¿Qué Dios como tú…?” concuerda con el nombre de Miqueas, que significa “¿Quién es como Dios?” Sirve como un recordativo de la singularidad de Dios y afirma la verdad de que no hay otro como él. ¿Cómo podría haberlo? Después de todo, solo él es el Creador. Todo lo demás es creado. Pero más importante aun, nuestro Creador es un Dios de gracia, de perdón, un Dios que fue a extremos inimaginables para salvarnos de la destrucción que es, justicieramente, nuestra. Él lo haría por la nación hebrea, y lo hará también por nosotros.

Es posible que hoy estemos rodeados por circunstancias difíciles y experiencias dolorosas que nos dejan preguntándonos por qué Dios permite que suceda todo esto. Algunas veces es muy difícil encontrar sentido en las cosas. En esos momentos, nuestra esperanza solo descansa en Dios, quien promete arrojar nuestros pecados a la profundidad del mar. Hay esperanza para el futuro al recordar lo que Dios hizo en el pasado.

Obsérvate sinceramente. ¿Por qué tu única esperanza se encuentra en la promesa de que Dios arrojará tus pecados “en lo profundo del mar”?

 

Viernes 17 de mayo

Para Estudiar y Meditar:

“Si Jerusalén hubiese conocido lo que era su privilegio conocer, y hecho caso de la luz que el Cielo le había enviado, podría haberse destacado en la gloria de la prosperidad, como reina de los reinos, libre en la fuerza del poder dado por su Dios. No habría habido soldados armados a sus puertas. [...] El glorioso destino que podría haber exaltado a Jerusalén si hubiese aceptado a su Redentor se presentó ante el Hijo de Dios. Vio que hubiera podido ser sanada por él de su grave enfermedad, librada de la servidumbre y establecida como poderosa metrópoli de la tierra. La paloma de la paz hubiera salido de sus muros rumbo a todas las naciones. Hubiera sido la gloriosa diadema del mundo” (DTG 529, 530).

Preguntas para Dialogar:

  1. Si quieres comprender en un contexto más moderno el sufrimiento que soportaron los profetas de Dios con frecuencia, lee el libro Notas biográficas de Elena G. de White(Life Sketches). ¿Qué enseña este libro acerca de los trabajos y pruebas que pueden afrontar los fieles mensajeros de Dios?
  2. Es muy fácil enredarse en las formas, las tradiciones y los ritos religiosos, y todo eso puede ser bueno. Pero al mismo tiempo, puede suceder que estas formas y ritos lleguen a ser fines en sí mismos, en lugar de señalarnos hacia lo que realmente significa ser un seguidor del Dios a quien adoramos con esas formas.
  3. Medita en la idea de la encarnación, la idea de que el Dios Creador tomó sobre sí mismo la carne humana. Como lo dijo un teólogo medieval: “Reteniendo todo lo que era, Cristo tomó sobre sí mismo lo que no era”, y eso es nuestra humanidad. Piensa en lo que esta sorprendente verdad revela acerca del amor de Dios por nosotros. ¿Por qué esta verdad debería llenarnos de esperanza, gratitud y alabanza, no importa cuáles sean nuestras circunstancias?

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Leccion 6 “Ansioso por Perdonar (Jonás)”

Ansioso por perdonar (Jonás)

 

Para el 11 de mayo de 2013

 

Sábado 4 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Jonás 1 al 4; Salmo 139:1-12; Isaías 42:5; Apocalipsis 10:6; Mateo 12:39-41; 2 Crónicas 36:15-17.

Para Memorizar: “Mas yo, con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová” (Jon. 2:9).

Pensamiento clave: El libro de Jonás revela, entre otras cosas, que Dios está más dispuesto a perdonar de lo que a menudo estamos nosotros.

LA HISTORIA DE JONÁS, este mensajero poco usual de Dios, es una de las mejor conocidas de la Biblia. El profeta había sido enviado por Dios para amonestar a Nínive de su destrucción próxima. Él sospechó que este pueblo no hebreo podría arrepentirse de sus pecados y que Dios podría perdonarlos. Siendo un profeta verdadero, Jonás sabía que el plan de Dios era salvar a Nínive, no destruirla. Tal vez por esto al principio trató de escapar. A causa de fuerzas más allá de su control, sin embargo, Jonás cambió su decisión y obedeció la orden de Dios.

En respuesta a la predicación de Jonás, toda la ciudad creyó el mensaje y se arrepintió de una forma en que, desafortunadamente, Israel y Judá no lo hicieron. Jonás, entretanto, tenía una cantidad de lecciones importantes que aprender. La historia muestra cómo Dios pacientemente le estaba enseñando a este profeta intolerante y obstinado de qué tratan la gracia, la misericordia y el perdón.

 

Domingo 5 de mayo:

El profeta desobediente (Jonás 1)

No se sabe mucho acerca de Jonás y de su pasado familiar. En 2 Reyes 14:25 nos dice que vivía en la parte norte de Israel; ministró durante el siglo octavo a.C. El mismo texto revela que Jonás predijo una expansión territorial del reino de Israel.

Nínive era una de las tres grandes ciudades de Asiria, un país importante situado junto al río Tigris. Siendo que Dios es el Señor de todas las naciones y todos los pueblos son responsables ante él (Amós 12), envió a su siervo Jonás para advertir a los ninivitas de la destrucción inminente. El mandato de Dios registrado en Jonás 1:2 es “pregona contra ella”, que también puede ser traducido como “predícale a ella”.

La crueldad de los asirios era notoria. Como un siglo antes, el profeta Nahúm llamó a Nínive “ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña” (Nah. 3:1). Jonás fue enviado a entregarle un mensaje de Dios. Entre otras cosas, tal vez el temor a los odiados asirios fue lo que motivó la actitud de Jonás. Cuando Dios le dijo que viajara hacia el este a Nínive, el profeta rehusó y trató de huir al oeste por barco a Tarsis.

Al principio, todo pareció ir bien para Jonás, pero entonces Dios envió una gran tormenta contra el barco, para enseñar a su siervo la lección de que nadie puede esconderse de Dios.

Jonás escapó de Dios porque no quería hacer la voluntad del Señor. Todavía hoy la gente tiene muchas razones para escapar de Dios. Algunos lo hacen porque no lo conocen personalmente. Otros hasta rechazan la idea de Dios y de su Palabra; y en muchos casos lo hacen para no sentirse culpables por la manera en la que viven. Después de todo, si no hay ningún poder superior al que rendir cuentas, ¿por qué no hacer lo que uno quiere? Hay incluso algunos cristianos que evitan a Dios cuando él los llama a hacer algo que no quieren hacer, algo que va contra su naturaleza inherentemente egoísta y pecaminosa.

Lee el Salmo 139:1 al 12. ¿Cuál es el mensaje básico allí para nosotros? ¿Qué clase de sentimientos evoca en ti esta verdad fundamental? O considéralo de este modo: creemos que Dios no solo ve todo lo que hacemos sino que conoce aun nuestros pensamientos. ¿Vivimos siempre dándonos cuenta de esto o tratamos de borrarlo de nuestra mente? ¿O estamos tan acostumbrados a la idea que no le prestamos mucha atención? ¿Cuán diferente sería tu manera de actuar si siempre fueras sensible al hecho de que Dios conoce cada uno de tus pensamientos?

 

Lunes 6 de mayo:

Testigo renuente

En Jonás 1, Dios quería detener la huida de Jonás y así promovió una fuerte tempestad que amenazó con un naufragio. Los marineros invocaron a sus dioses pidiendo ayuda. A causa de la severidad de la tormenta, sintieron que alguien debió haber provocado la ira de los dioses. Echaron suertes para decidir quién sería el primero en ofrecer información acerca de sí mismo que expusiera tal ofensa. Para echar suertes, cada persona llevaba una piedra o un marcador de madera identificable. Estos objetos los ponían en un recipiente, lo sacudían, hasta que uno de los elementos salía. La suerte cayó sobre Jonás, que confesó su pecado y pidió a los marineros que lo arrojaran al mar.

La historia es notable porque los marineros no hebreos actúan en forma positiva, mientras Jonás aparece bajo una luz negativa. Aunque los marineros adoraban a muchos dioses, ellos mostraron gran respeto por el Señor a quien oraron. También mostraron bondad de corazón hacia el siervo de Dios, Jonás, y se esforzaron para acercarse a tierra. Finalmente, aceptaron la sugerencia de Jonás de que lo tiraran por la borda. Habiendo hecho esto, la tormenta se serenó y los marineros hicieron un sacrificio a Dios y lo alabaron.

En el versículo 9, ¿cómo describe Jonás a Dios, a quien él decía que temía? ¿Qué es importante acerca de la manera en la que él describió a Dios? Ver también Apoc. 14:7; Isa. 42:5; Apoc. 10:6.

La confesión de fe en Dios como Creador del mar y la tierra subraya la inutilidad de sus intentos de escapar de la presencia del Señor. La inmediata terminación de la tormenta después que los hombres arrojaron a Jonás al mar les mostró que Dios, como Creador, controlaba el mar. Por esto, los marineros adoraron a Dios tanto más. Cuánto duró su recién encontrado temor y reverencia por el Creador no se nos dice. Sin embargo, no hay duda de que aprendieron de esta experiencia algo acerca de él.

Apenas podemos comprender muchas de las maravillas del mundo que nos rodea, y mucho menos todo lo que está más allá del alcance de nuestros sentidos o aun de nuestra imaginación. ¿Cómo te habla el Creador por medio de lo que él ha hecho?

 

Martes 7 de mayo:

El salmo de Jonás

Cuando Jonás fue arrojado al mar, un gran pez lo tragó por mandato de Dios. Jonás debe de haber pensado que la muerte sería realmente su única manera de escapar de la misión a Nínive. Pero el gran pez (no se lo llama ballena en el libro) fue un medio de salvación para el profeta. A diferencia de Jonás, esta criatura respondió inmediata y obedientemente al mandato de Dios (Jon. 1:17; 2:10).

La providencia de Dios obró de una manera asombrosa aquí y, aunque algunas personas se burlan de la historia, Jesús testificó de su veracidad (Mat. 12:40) y aun la usó en referencia a su propia muerte y resurrección corporal.

Lee Jonás 2, a menudo llamado el salmo de Jonás. ¿Qué dice él allí? ¿Qué aprendió? ¿Qué principios espirituales podemos obtener de este capítulo?

El salmo de Jonás celebra su liberación por obra de Dios de las peligrosas profundidades del mar. Es la única parte poética del libro. En ella Jonás recuerda su oración pidiendo ayuda mientras se hundía en las aguas y afrontaba una muerte segura. Al darse cuenta plenamente de su salvación, agradeció a Dios por ella. El himno indica que Jonás estaba familiarizado con los salmos bíblicos de alabanza y gratitud.

El voto de Jonás probablemente consistía en un sacrificio de gratitud. Estaba agradecido porque, aunque merecía morir, Dios le había mostrado una misericordia extraordinaria. A pesar de su desobediencia, Jonás todavía se consideraba leal a Dios porque no había sucumbido a la adoración de ídolos. Cualesquiera fueran sus fallas de carácter, estaba decidido a tratar de ser fiel a su vocación.

Algunas veces se necesita una experiencia terrible para que abramos nuestros corazones a Dios, para darnos cuenta de que él es nuestra única esperanza, nuestra única salvación. Medita en una experiencia que hayas tenido en la que hayas visto claramente la mano de Dios obrando en tu propia vida. ¿Por qué es tan fácil olvidar la manera en la que Dios te guio, aun milagrosamente, especialmente cuando surgen nuevas pruebas?

 

Miércoles 8 de mayo:

Una misión exitosa

Después de esa liberación milagrosa, cuando Dios le dio la segunda orden para ir a predicar a Nínive, Jonás obedeció de inmediato. En su proclama, Jonás (3:1-4) usó un lenguaje que recuerda la destrucción que Dios hizo de Sodoma y Gomorra (Gén. 19). Pero en el hebreo original, la palabra para “destruida” (ver Gén. 19:21, 29; Jon. 3:4) en la proclama de Jonás también puede significar “convertirse” o “transformarse” (Éxo. 7:17, 20; 1 Sam. 10:6). La predicación que dio Jonás del mensaje divino no fue en vano.

El mayor logro de la carrera profética de Jonás fue el arrepentimiento de la ciudad. Después de los marineros, los ninivitas fueron el segundo grupo en este libro de personas no hebreas que se volvieron a Dios, y todo a causa de la interacción con este imperfecto mensajero de Dios. El resultado fue asombroso. Humillado ante Dios, el pueblo se vistió de saco y cilicio, puso ceniza sobre su cabeza y ayunó. Todas estas eran señales externas de tristeza y arrepentimiento.

Lee Mateo 12:39 al 41 y 2 Crónicas 36:15 al 17. ¿Qué se nos dice aquí acerca de la importancia del arrepentimiento?

El notable cuadro de un fuerte monarca asirio humillándose en ceniza ante Dios era una aguda reprensión a los muchos orgullosos gobernantes de Israel y a su pueblo, los que rechazaron los llamados proféticos al arrepentimiento. Por causa del énfasis del libro de Jonás sobre la gracia y el perdón de Dios, el pueblo judío lo lee cada año en el punto culminante del Día de la Expiación, que celebra el perdón divino de sus pecados.

“Nuestro Dios es un Dios compasivo. Con longanimidad y tierna misericordia trata con los transgresores de su ley. Y no obstante, en este nuestro día, cuando los hombres y las mujeres tienen tantas oportunidades de familiarizarse con la ley divina como está revelada en la Santa Escritura, el gran Soberano del universo no puede mirar con ninguna satisfacción las malvadas ciudades, donde reina la violencia y el crimen. Si la gente de esas ciudades se arrepintiera, como lo hicieron los habitantes de Nínive, se darían muchos más mensajes como el de Jonás” (Elena G. de White, AR&SH, 18 de octubre de 1906).

Lee Jonás 3:5 al 10. ¿Qué se revela aquí acerca de la naturaleza del verdadero arrepentimiento? ¿Cómo podemos aplicar estos principios a nosotros mismos?

 

Jueves 9 de mayo:

Perdonado, pero no perdonador

Lee Jonás 4. ¿Qué lecciones importantes necesitaba aprender Jonás? ¿Cómo se revela aquí su propia hipocresía?

Jonás 4 revela algunas cosas asombrosas acerca del profeta. Parece preferir la muerte antes que presenciar la gracia y el perdón de Dios. Aunque antes Jonás se había alegrado en su liberación de la muerte (Jon. 2:7-9), ahora que Nínive vive él prefiere morir (Jon. 4:2, 3).

En contraste con Jonás, se presenta a Dios en la Biblia como alguien que “no quiero la muerte del impío” (Eze. 33:11). Jonás y muchos de sus compatriotas se alegraron por las misericordias especiales a Israel, pero deseaban solo la ira sobre sus enemigos. Tal dureza de corazón es reprendida severamente por el mensaje del libro.

¿Cuáles son algunas de las lecciones que podemos aprender de los errores de Jonás? ¿Cómo compromete nuestro testimonio cristiano el prejuicio?

Se ha observado correctamente que el libro de Jonás es un manual de cómo no ser un profeta. Jonás fue un profeta de espíritu rebelde y prioridades equivocadas. No podía controlar su deseo de venganza. Tenía una mente estrecha y era de mal genio. En lugar de alegrarse por la gracia que Dios mostraba también a los ninivitas, Jonás permitió que su orgullo egoísta y pecaminoso lo hiciera resentido.

Las últimas palabras de Jonás son un deseo de muerte (Jon. 4:8, 9), mientras las últimas palabras de Dios son una afirmación de su inmensurable gracia, una afirmación para vida.

El libro de Jonás tiene un final abierto. Sus últimos versículos confrontan a los lectores con una pregunta importante que queda sin respuesta del autor: El milagroso cambio de corazones en Nínive, ¿resultó en un cambio radical en el corazón de Jonás?

Hay mucho en la historia de Jonás que es difícil de comprender, especialmente acerca de Jonás mismo. Tal vez, la lección más clara es que la gracia y el perdón de Dios se extienden mucho más allá de los nuestros. ¿Cómo podemos aprender a tener más gracia y perdón por quienes no lo merecen, como vemos que hizo Dios con Jonás y los ninivitas?

 

Viernes 10 de mayo

Para Estudiar y Meditar:

Lee las siguientes citas y analiza cómo nos ayudan a comprender los mensajes del libro de Jonás más claramente.

“Todas las veces que los hijos de Dios están en necesidad, tienen el precioso privilegio de recurrir a él en procura de ayuda. No importa cuán inadecuado sea el lugar, el oído misericordioso de Dios está abierto para sus clamores. No importa cuán desolado y oscuro sea el lugar, el hijo de Dios que ora lo puede convertir en un verdadero templo” (CBA 4:1027).

“Confundido, humillado e incapaz de comprender el propósito que tenía Dios al perdonar a Nínive, Jonás había cumplido sin embargo la comisión que se le diera de amonestar aquella gran ciudad; y aun cuando no se cumplió el acontecimiento predicho, el mensaje de advertencia no dejaba de haber procedido de Dios. Cumplió el propósito que Dios tenía al mandarlo. La gloria de su gracia se reveló entre los paganos” (PR 203, 204).

Preguntas para Dialogar:

  1. El libro de Jonás enseña que Dios está en el control pleno de la naturaleza. Imagínate que uno de tus amigos perdió un miembro de su familia por causa de un desastre natural. ¿Cómo podrías explicarle que Dios todavía está en el control, a pesar de la presencia de desastres naturales que devastan partes de nuestro mundo y quitan la vida de muchos seres humanos?

  2. Lee el último versículo de Jonás. ¿Qué nos enseña acerca de nuestra responsabilidad para que la misión alcance a todos los rincones del mundo?

  3. En la parábola del siervo no perdonador (Mat. 18:21-35), Jesús comparó a Dios con un rey enojado que revocó su perdón y arrojó a la cárcel a su esclavo que una vez había sido perdonado. ¿Revoca Dios realmente su perdón? Algunos cristianos alegan inflexiblemente que no lo hace. Como iglesia, ¿qué posición tomamos sobre este tema, y por qué?

  4. Para muchas personas sumergidas en el secularismo, la idea de que un hombre sea tragado vivo y que siga viviendo dentro de un “gran pez” no es algo para considerar seriamente. Como vimos antes, sin embargo, Jesús claramente testificó de la veracidad de la historia. ¿De qué modo la historia de Jonás nos ayuda a darnos cuenta de cuán estrecha y limitada es realmente una visión opuesta a lo sobrenatural?

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Leccion 5 Buscad a Jehova y Vivid – para el sabado 4 de mayo de 2013

¡Buscad a Jehová, y vivid! (Amós)

 

Leccion 5 para el Sabado 4 de Mayo de 2013

Sábado 27 de abril

Lee Para el Estudio de esta Semana: Amós 5:1-15; Hebreos 5:14; Isaías 5:20; Amós 7:10-17; 9:11-15; Hechos 15:13-18.

Para Memorizar: “Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová de los ejércitos estará con vosotros, como decís” (Amós 5:14).

Pensamiento clave: Amós nos recuerda que solo en buscar a Dios hay vida.

“SI LOS HIJOS DE ISRAEL hubieran sido fieles a Dios, él podría haber logrado su propósito honrándolos y exaltándolos. Si hubiesen andado en los caminos de la obediencia, él los habría ensalzado ‘sobre todas las naciones que ha hecho, para alabanza y para renombre y para gloria’. ‘Verán todos los pueblos de la tierra –dijo Moisés– que tú eres llamado del nombre de Jehová, y te temerán’. Las gentes ‘oirán hablar de todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido es esta gran nación’ (Deut. 26:19; 28:10; 4:6). Pero a causa de su infidelidad, el propósito de Dios no pudo realizarse sino por medio de continua adversidad y humillación” (DTG 20).

Esta semana, al seguir estudiando Amós, veremos aun más de las formas en que Dios suplicó a su pueblo que dejara a un lado sus pecados y regresara a él, la única verdadera fuente de vida. Al fin, todos tenemos solo una de dos elecciones: vida o muerte. No hay terreno intermedio. Amós muestra un poco más de las diferencias absolutas entre estas elecciones.

 

Domingo 28 de abril:

¡Odien el mal y amen el bien!

Las cosas se habían arruinado en Israel: la corrupción, la opresión, el pecado. Se llegó al punto donde la misma supervivencia de la nación estaba en juego. Por esta razón, Amós compuso una elegía para lamentar la próxima muerte de Israel (Amós 5:1-15). A menudo en los libros proféticos no se hace distinción entre la palabra del profeta y la palabra de Dios. De este modo, el lamento de Amós es también el lamento de Dios sobre Israel.

El propósito del canto fúnebre en Amós 5:1 al 15 era sacudir al pueblo para que afrontara la realidad. Si persistían en sus pecados, seguramente morirían. Si, por otro lado, rechazaban el mal y se volvían a Dios, vivirían. El carácter de Dios es tal que él espera la conformidad con la voluntad divina.

Lee Amós 5:14 y 15 (NVI). ¿Cómo aprendemos a “odiar el mal y amar el bien?” Ver también Heb. 5:14; Rom. 12:9; Prov. 8:36.

Amós invita a la gente no sólo a dejar de buscar el mal sino también a odiarlo, y amar el bien. Los mandatos de esta sección son progresivos. Los verbos amar (heb. ‘ahav) y odiar (śane’) en la Biblia a menudo se refieren a decisiones y acciones, no sencillamente a sentimientos y actitudes. En otras palabras, el cambio en las actitudes de la gente conduciría al cambio en sus acciones.

En este contexto, ¿qué advertencia se encuentra en Isaías 5:20?

“Todo el que en ese día malo quiera servir sin temor a Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia, necesitará valor, firmeza y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque los que han de ser fieles a Dios serán perseguidos, sus motivos condenados, sus mejores esfuerzos desfigurados y sus nombres denigrados. Satanás obrará con todo su poder engañador para influir en el corazón y oscurecer el entendimiento, para hacer pasar lo malo por bueno y lo bueno por malo” (HAp 355).

¿Cómo podemos aprender a amar lo bueno y a odiar lo malo, si podemos ser engañados para llamar malo a lo bueno y bueno a lo malo? ¿Cuál es nuestra única protección contra este engaño?

 

Lunes 29 de abril:

Religión como siempre

Lee Amós 5:23, 24; Oseas 6:6; Mateo 9:13; Salmos 51:17. ¿Qué dicen estos textos? Más importante, ¿cómo se puede aplicar directamente el principio que observamos aquí a nuestra propia vida espiritual hoy, como adventistas? Es decir, ¿de qué maneras podríamos ser culpables de hacer exactamente lo que aquí se advierte? (Recuerda, también, que es muy fácil autoengañarse en esta área.)

Más que la mayoría de los demás libros de la Biblia, Amós se concentra en la injusticia, la crueldad y la inhumanidad. También ofrece la perspectiva divina de esas prácticas. Amós predicó que Dios despreciaba los ritos vacíos del formalismo muerto de la gente, y los llamaba a reformarse. Dios no estaba contento con formas externas y vacías de adoración ofrecidas a él por quienes, al mismo tiempo, oprimían a otros por intereses personales. Sus vidas revelaban que no captaron todo lo que significaba ser seguidores de Yahweh; también entendieron totalmente mal el significado más profundo de su ley.

En realidad, Dios rechazó sus ritos religiosos porque no provenían de vidas de fe. Las palabras culminantes en Amós 5:14 y 15 son la orden de buscar a Dios y vivir. Buscar a Dios se contrasta con peregrinar a los famosos centros religiosos de Bet-el, Gilgal y Beerseba (Amós 5:5), tres ciudades con sus santuarios que estaban destinados a la destrucción.

Lo que Dios realmente quería era justicia y equidad en la tierra. El mandato de “buscar a Dios” es paralelo con el de “buscar el bien”. Dios llama al remanente a distanciarse de las prácticas malas y del formalismo religioso y, en cambio, permitir que la justicia fluya como un río y el derecho como una corriente que nunca se seca. Mientras la justicia se preocupa por el establecimiento de lo que es recto delante de Dios, el derecho es la calidad de vida en relación con Dios y los demás en la comunidad. El cuadro presentado aquí es el de un pueblo religioso cuya religión se había degradado hasta no ser sino formas y ritos sin un cambio de corazón que debe acompañar la fe verdadera (Ver Deut. 10:16.).

¡Cuán cuidadosos debemos ser!

 

Martes 30 de abril:

Llamado a ser profeta

El hogar de Amós era Tecoa, en Judá, pero Dios lo envió a profetizar a Israel. Fue al reino del norte a predicar con tal poder que “la tierra no puede sufrir todas sus palabras” (Amós 7:10). Ciertamente, muchos israelitas miraban a Amós con sospecha y lo rechazaron como mensajero de Dios. A pesar de ese rechazo, él fielmente realizó su ministerio profético.

Lee Amós 7:10 al 17. ¿Qué esquema familiar se ve aquí? ¿Qué otros ejemplos puedes encontrar en la Biblia en los cuales sucedió lo mismo? ¿Qué debemos aprender de todos estos ejemplos?

Entre las personas a quienes no les gustó la predicación de Amós estaba Amasías, el sacerdote de Bet-el, quien acusó a Amós de conspiración contra el rey de Israel. Bet-el era uno de los dos santuarios regios, los centros mismos de adoración apóstata. Amós había predicho en público que si Israel no se arrepentía, su rey moriría por la espada y el pueblo sería llevado cautivo. Amasías ordenó que Amós volviera a la tierra de Judá, donde sus mensajes contra Israel serían más populares.

En su respuesta al sacerdote, Amós afirmó que su llamado profético venía de Dios. Él declaró que no era un profeta profesional cuyos servicios podían alquilarse. Amós se distanció de los profetas profesionales que profetizaban para lucrar.

Hablar la verdad, de ninguna manera garantiza la aceptación, porque la verdad a veces puede ser incómoda y –si perturba al poder– puede producir oposición seria. El llamado de Dios impelía a Amós a predicar tan abierta y osadamente contra los pecados del rey y de los nobles del reino del norte, que fue acusado de traición.

¿Cuál es nuestra actitud cuando se nos dice que nuestras acciones y/o estilos de vida son pecaminosos y traerán castigos sobre nosotros? ¿Qué nos dice nuestra respuesta acerca de nosotros mismos y, tal vez, de la necesidad de un cambio de corazón y de actitud?

 

Miércoles 1 de mayo:

El peor tipo de hambre

“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente, discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán” (Amós 8:11, 12). ¿Cómo hemos de entender el significado de estos versículos?

En Amós 8, el profeta describe los efectos devastadores de los juicios de Dios sobre un Israel no arrepentido. Dios castigaría al pueblo por sus pecados enviando hambre sobre la tierra. Pero en los versículos 11 y 12 el profeta habla de hambre y sed de oír la Palabra de Dios. La mayor tragedia es un hambre de la Palabra de Dios, porque Dios estará en silencio, y ninguna otra hambruna puede ser peor.

A menudo, al experimentar gran angustia, el pueblo se volvía a Dios buscando un mensaje profético, una guía. Esta vez la respuesta de Dios será el silencio. Una parte del juicio de Dios sobre su pueblo será la ausencia de su Palabra por medio de los profetas.

Si el pueblo sigue desobedeciendo, dice el profeta, vendrá el tiempo cuando ansiarán escuchar un mensaje, pero será demasiado tarde para volver a la Palabra de Dios con la esperanza de escapar del juicio. Este es el resultado de rehusar con persistencia el mensaje de Dios por medio de Amós. Como Saúl antes de su última batalla (1 Sam. 28:6), la gente un día se dará cuenta de cuánto necesita la Palabra de Dios.

Una población entera buscará frenéticamente la Palabra de Dios, la misma Palabra que eligieron ignorar en el tiempo del profeta. Especialmente afectados serán los jóvenes. Aunque las generaciones anteriores habían oído la Palabra de Dios y la rechazaron, la gente joven nunca tendrá la oportunidad de escuchar la proclamación profética.

¿Qué enseñan los siguientes pasajes acerca de los terribles efectos del silencio de Dios? 1 Sam. 14:37; Sal. 74:9; Prov. 1:28; Lam. 2:9; Ose. 5:6; Miq. 3:5-7.

¿De qué maneras es posible silenciar la voz de Dios en nuestras vidas? ¿Cómo podemos estar seguros de que eso no nos suceda?

 

Jueves 2 de mayo:

La restauración de las ruinas de Judá

El profeta pasa del oscuro cuadro del pecado del pueblo y del juicio resultante, a las promesas de la restauración futura (Amós 9:11-15). El día de Dios, descrito antes como el día del castigo (Amós 5:18), es ahora un día de salvación, porque Dios desea la salvación, y no el castigo para su pueblo. Sin embargo, la salvación vendrá después del castigo, no en lugar del castigo.

En medio de la ruina, Amós cierra su libro con un mensaje de esperanza. Frente a la perspectiva de un exilio inmediato, la dinastía de David ha caído tan bajo que ya no puede llamarse una casa sino una choza. Pero el reino de David será renovado y unido bajo un gobernante. Más allá de las fronteras de Israel, otras naciones invocarán a Dios y gozarán de sus bendiciones junto con Israel. El libro concluye con esta nota feliz y esperanzada.

Los profetas no enseñaron que Dios castiga por castigar, sino que siempre llama a la redención. Aunque el exilio era inminente, Dios los animó con la promesa de la restauración a su tierra. El remanente gozaría la renovación del pacto y vería que Dios actuó para salvar y restaurar.

¿Cuál es el cumplimiento final de las promesas de Amós acerca de la restauración del pueblo de Dios? Ver Luc. 1:32, 33; Hech. 15:13-18.

Muchos rabíes consideraron Amós 9:11 como una promesa mesiánica dada a Abram, reafirmada a David, y expresada en todo el Antiguo Testamento. El nuevo rey de la línea de David reinaría sobre muchas naciones en cumplimiento de la promesa de Dios a Abram (Gén. 12:1-3), y aun sobre enemigos como Edom. Las ruinas restauradas del pueblo de Dios nunca más serían destruidas.

Por medio de la venida de Jesucristo, el mayor Hijo de David, Dios confirmó su promesa llena de gracia. Santiago citó este pasaje de Amós para mostrar que la salvación está abierta a los gentiles para gozar de los privilegios del pacto confiados a la iglesia. Dios ofrecería estas bendiciones a judíos y gentiles en el Mesías prometido, el descendiente de Abram y de David.

El cumplimiento final de estas promesas a todo el que las acepte, judío o gentil, se verá solo en la segunda venida de Cristo. ¿Cómo podemos mantener vivas esa esperanza y promesa y que no se desvanezca en medio del estrés de la vida?

 

Viernes 3 de mayo

Para Estudiar y Meditar:

“Nuestra situación delante de Dios depende, no de la cantidad de luz que hemos recibido, sino del empleo que damos a la que tenemos. Así, aun los paganos que eligen lo recto en la medida en que lo pueden distinguir, están en una condición más favorable que aquellos que tienen gran luz y profesan servir a Dios, pero desprecian la luz y por su vida diaria contradicen su profesión de fe” (DTG 206).

Preguntas para Dialogar:

  1. Como clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta del domingo acerca de aprender a odiar el mal y amar el bien, así como el peligro de llamar bueno al mal, y a lo bueno, malo. ¿Por qué ese peligro es especialmente generalizado cuando la cultura y la sociedad comienzan a cambiar sus valores de manera que aceptan ciertas conductas, estilos de vida y actitudes que claramente están condenados en la Biblia? Como individuos y como iglesia, no somos inmunes a las tendencias culturales y sociales en las cuales estamos sumergidos. ¿Qué cambios sucedieron en tu propia cultura y sociedad con los años? Por ejemplo, ¿qué cosas que una vez se consideraron vergonzosas ahora se expresan y practican abiertamente, y aun son consideradas buenas, o por lo menos, no malas? ¿Cómo impactaron estos cambios en las actitudes de la iglesia hacia estos actos? ¿Qué podemos hacer para protegernos de caer en esta trampa peligrosa de llamar a lo malo bueno? Al mismo tiempo, ¿qué cambios culturales para el bien impactaron a la iglesia de una manera que refleja más estrechamente los principios del amor y la aceptación revelados por la vida de Jesús?

  2. Medita en esta idea de un “hambre” de la Palabra de Dios. ¿Cuál es una manera probable en que podría producirse? ¿Esconde Dios intencionalmente la verdad de la gente, o es que las actitudes de las personas las han hecho totalmente impermeables a la Palabra de Dios? ¿O podrían ser ambas causas? ¿O alguna otra cosa totalmente diferente? Analiza.

  3. Como adventistas que vivimos con tanta luz y tenemos tantas razones para creer en las verdades que nos han sido dadas, ¿no estamos en peligro de pensar que nuestro conocimiento de estas maravillosas verdades es todo lo que necesitamos? ¿Cómo deberían las verdades con que hemos sido bendecidos impactar la forma en que vivimos e interactuamos con otros, no solo en la iglesia sino también en nuestra comunidad? En otras palabras, ¿cómo podemos vivir las verdades que se nos han confiado? ¿Por qué es importante que lo hagamos?

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Lección 4: eicion Alumnos “Señor de todas las naciones (Amós)” Sabado 27 de abril

Segundo trimestre (abril-junio) de 2013

 "Señor de todas las naciones"

 

(Amós)

 

Lección 4:  Para el 27 de abril de 2013

 

Sábado 20 de abril

Lee Para el Estudio de esta Semana: Amós 1 y 2; Isaías 58; Lucas 12:47, 48; 1 Reyes 8:37-40; Amós 4:12, 13; Abdías.

Para Memorizar: “Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará? (Amós 3:8).

Pensamiento clave: Los actos inhumanos son pecados contra Dios y serán juzgados conforme a eso.

UN LEÓN, EN LAS ESCRITURAS, a menudo representa al rey del mundo animal. Su apariencia evoca fortaleza y majestad irresistibles así como ferocidad y poder destructor. Aun cuando no esté cazando activamente, se puede oír al león; su rugido se oye desde gran distancia. Amós, un pastor, fue enviado a los israelitas para advertirles que él había oído rugir a un león, ¡y el león no era otro que su Señor! Movido por el Espíritu Santo, el profeta Amós comparó la forma en que Dios habla a las naciones, así como a su pueblo, con el rugido de un león (ver Amós 1:2).

Amós fue llamado a profetizar a una sociedad que vivía en paz y prosperidad, un pueblo privilegiado y religioso. No obstante, este mismo pueblo oprimía a los pobres y permitía negocios deshonestos y corrupción en el tribunal. Esta semana escucharemos lo que Dios tiene para decir acerca de estos actos despreciables.

 

Domingo 21 de abril:

Crímenes contra la humanidad

Lee Amós 1 y 2. ¿Por qué Dios advierte que el castigo viene?

Los primeros dos capítulos del libro de Amós contienen siete profecías contra naciones vecinas, seguidas por una profecía contra Israel. Las naciones extranjeras no son juzgadas porque son enemigas de Israel, sino por sus violaciones de los principios humanos universales. Dos cosas se destacan en la condenación que hace Amós: la ausencia de lealtad y la ausencia de misericordia.

Por ejemplo, Tiro era una ciudad mercantil importante, ubicada sobre la costa del Mar Mediterráneo, al norte de Israel. Por causa de su casi inexpugnable fortaleza isleña, la ciudad se jactaba de su seguridad. Más aún, los líderes de Tiro consiguieron tratados de paz con varias naciones que la rodeaban, tales como la de los filisteos. La ciudad se alió con Israel con un “tratado de hermandad” durante los reinados de David y Salomón (1 Rey. 5:1, 12), y aún del rey Acab (1 Rey. 16:30, 31). No sorprende leer en 1 Reyes 9:13 que Hiram, rey de Tiro, llamó a Salomón “hermano”.

Sin embargo, el pueblo de Tiro había violado el “pacto de hermanos”. Tiro no fue condenada por llevar lejos a los cautivos, sino por entregarlos a los enemigos de Israel, los edomitas. Así, el pueblo de Tiro fue responsable por las crueldades que estos cautivos sufrieron a manos de sus enemigos. Desde la perspectiva de Dios, la persona que ayuda y apoya un crimen es tan culpable como la persona que lo comete.

Como Dios es soberano de todos, él tiene el destino de todo el mundo en sus manos. Tiene propósitos y preocupaciones que llegan mucho más allá de las fronteras de Israel. El Dios de Israel es el Señor de todas las naciones; toda la historia humana es su preocupación. Él es el Dios Creador, que da vida a todos, y todos tienen que dar cuentas ante él.

¿Quién entre nosotros no se eriza de miedo ante las increíbles injusticias que vemos? Si no hubiera Dios, ¿qué esperanza tendríamos de que alguna vez se hiciera justicia? ¿Qué significa para ti la promesa, que se encuentra en toda la Biblia, de que Dios traerá justicia y juicio al mundo? ¿Cómo podemos aprender a aferrarnos a esa promesa en medio de todas las injusticias que vemos ahora?

 

Lunes 22 de abril:

Justicia para los oprimidos

El juicio universal de Dios es una de las enseñanzas centrales que encontramos en Amós. Al comienzo de su libro, el profeta anuncia el juicio de Dios sobre varios de los vecinos de Israel por causa de sus crímenes contra la humanidad, pero declara que Dios también juzgará a Israel. La ira de Dios iba dirigida no solamente contra las naciones sino también contra el pueblo que él había escogido. Judá había rechazado la Palabra de Dios y no había guardado sus instrucciones.

Pero Amós trató con Israel mucho más que con Judá, porque quebrantaron el pacto de Dios y cometieron muchos pecados. La prosperidad económica y la estabilidad política de Israel llevaron al deterioro espiritual, y esto se mostró en injusticia social. En Israel, los ricos explotaban a los pobres, y los poderosos, a los débiles. Los ricos se interesaban sólo en sí mismos y sus ganancias personales, obtenidas a expensas de los pobres (no cambió mucho desde entonces, ¿verdad?).

Amós enseñó que Dios se interesa en cómo tratamos a otros. La justicia es más que una idea o una norma: es una preocupación divina. El profeta advirtió que las casas de piedra de Israel, los muebles con incrustaciones de marfil, los alimentos y bebidas de alta calidad, así como las mejores lociones para el cuerpo, todo sería destruido.

Lee Isaías 58. ¿De qué maneras este capítulo capta aspectos de la verdad presente? Con todo, ¿de qué maneras nuestro mensaje al mundo es mucho más que esto?

La Biblia enseña claramente que la justicia social debería ser un producto natural del evangelio. A medida que el Espíritu Santo nos hace más semejantes a Jesús, aprendemos a compartir las preocupaciones de Dios. Los libros de Moisés y los profetas hablan de que Dios se preocupa por un trato justo a los extranjeros, las viudas y los huérfanos (Éxo. 22:21-24), y los menos privilegiados (Isa. 58:6, 7). El salmista llama a Dios “padre de huérfanos y defensor de viudas” (Sal. 68:5). Cristo mostró gran preocupación por los que la sociedad rechazaba (Mar. 7:24-30; Juan 4:7-26). Santiago nos llama a poner nuestra fe en acción y ayudar a los necesitados (Sant. 2:14-26). Ningún seguidor de Cristo puede hacer menos y realmente ser un seguidor de Cristo.

 

Martes 23 de abril:

El peligro del privilegio

La intención del mensaje profético de Amós no era que se limitara a la situación de Israel, sino que se expandiera más allá de Israel y de Judá. En el Antiguo Testamento, Israel tenía un derecho especial, pero no exclusivo, sobre Dios.

Lee Amós 3:1 y 2. El hebreo yadá, “conocer” (en el versículo 2) tiene un sentido de intimidad. En Jeremías 1:5, por ejemplo, Dios “conoció” al profeta y lo puso aparte aun antes de nacer. Así fue con Israel. No era solo otra nación entre las naciones, sino que Dios la había puesto aparte con un propósito sagrado. Tenía una relación especial con él.

Dios eligió a Israel y lo sacó de la esclavitud. El éxodo de Egipto fue el evento más importante al comienzo de la historia de Israel como nación. Lo preparó para los actos de redención de Dios y la conquista de la tierra de Canaán. Pero la prosperidad de Israel lo condujo al orgullo y la complacencia con respecto a su situación privilegiada como pueblo elegido de Dios.

Lee la declaración de Cristo en Lucas 12:47 y 48. ¿Cómo podemos comprender el principio que se enseña allí: cuando se abusa de grandes privilegios en la vida, estos serán remplazados por grandes castigos?

Bajo inspiración divina, el profeta advierte que por ser Israel el pueblo elegido de Dios, debía dar cuenta de sus acciones. Dios decía que la relación de Israel con él llevaba consigo obligaciones, y resultarían en castigos si no cumplían esas obligaciones. En otras palabras, Israel, como pueblo elegido por Dios, era responsable de sus juicios, porque el privilegio acarrea responsabilidades. La elección de Israel no les daba solo una condición privilegiada; debían ser testigos al mundo acerca del Dios que los había bendecido.

“Las iglesias profesas de Cristo de esta generación disfrutan de los más altos privilegios. El Señor nos ha sido revelado con una luz cada vez mayor. Nuestros privilegios son mucho más grandes que los del antiguo pueblo de Dios” (PVGM 258). Piensa en todo lo que se nos ha dado como adventistas. ¿Por qué nos deben hacer temblar las responsabilidades que vienen con estos privilegios? ¿Nos asustan, o sencillamente nos hemos acostumbrado a ellos? ¿Somos complacientes acerca de lo que se nos ha dado? Si es así, ¿cómo podemos cambiar?

 

Miércoles 24 de abril:

Reunión de Israel con Dios

“Prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel” (Amós 4:12).

El capítulo 4 de Amós comienza con la descripción de los pecados de Israel y termina con el anuncio del día de rendición de cuentas. Dios tiene por especialmente responsable a su pueblo por la manera en la que vive y trata a otros.

Amós enumeró una serie de desastres naturales, cualquiera de los cuales debería haber sido suficiente para volver la nación a Dios. La lista está compuesta por siete desastres, la plenitud completa de los castigos por quebrantar el pacto de Dios (de acuerdo con las palabras de Moisés en Levítico 26). Algunos de los desastres nos recuerdan a algunas de las plagas que Dios envió sobre Egipto, mientras la descripción de la última calamidad menciona la destrucción total de Sodoma y Gomorra.

De acuerdo con la oración de Salomón en la dedicación del templo, ¿qué debe hacer el pueblo, normalmente, al enfrentarse con desastres? 1 Rey. 8:37-40.

El pueblo de Dios ya no se comportaba más como un pueblo normal, y Dios halló que era imposible captar su atención. Además, los juicios de Dios habían resultado en un endurecimiento del corazón del pueblo. Como el pueblo no volvió a Dios, Amós presentó una última oportunidad de arrepentimiento.

El juicio final era inminente, pero Amós no especificó cómo sería el castigo. La perturbadora incertidumbre en las palabras de Amós hace que la amenaza de juicio fuera aún más siniestra. Israel no había buscado a Dios, así que Dios sale a encontrarse con Israel. Si falla el castigo, ¿podrá salvarlos un encuentro con Dios?

Amós 4:12 comienza con las palabras “de esta manera te haré a ti”, que es un eco de una fórmula tradicional de juramento. Esta solemne declaración pide una respuesta de Israel, de prepararse para encontrarse con su Dios como sucedió antes en la aparición de Dios en Sinaí (Éxo. 19:11, 15).

Lee cuidadosamente Amós 4:12, 13. Si de repente, escucharas la advertencia: “Prepárate para encontrarte con tu Dios, oh __________[aquí pon tu nombre]”, ¿qué responderías? ¿Cuál sería tu única esperanza? (Ver Rom. 3:19-28.)

 

Jueves 25 de abril:

El orgullo que conduce a la caída

Lee el libro de Abdías. ¿Qué importantes verdades morales y espirituales puedes obtener de esta lectura?

Abdías es el libro más breve del Antiguo Testamento, e informa de la visión profética del juicio de Dios sobre la tierra de Edom. El mensaje del libro se concentra en tres problemas: la arrogancia de Edom (vers. 1-4), la próxima humillación de Edom (vers. 5-9) y la violencia de Edom contra Judá (vers. 10-14).

Los edomitas eran los descendientes de Esaú, el hermano de Jacob. La hostilidad entre los israelitas y los edomitas retrocede a la pelea familiar entre aquellos mellizos, quienes más tarde fueron padres de dos naciones. Así, los israelitas recibieron de Dios la orden: “No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano” (Deut. 23:7).

A pesar de esto, las hostilidades entre las dos naciones siguieron durante siglos. Cuando Babilonia destruyó Jerusalén y llevó cautivos a sus ciudadanos, los edomitas no solo se regocijaron, sino que despojaron a los israelitas al huir y también ayudaron a saquear Jerusalén (Sal. 137:7). Por esta razón el profeta Abdías advirtió que Edom sería castigado con su propia norma: “Como tú hiciste, se hará contigo” (Abd. 15). Los edomitas no se portaron como hermanos hacia el pueblo de Judá en su peor hora, sino más bien se unieron a las fuerzas enemigas (Lam. 4:21, 22).

La región ocupada por Edom está al sudeste del Mar Muerto. Es una tierra montañosa llena de altas cumbres, despeñaderos abruptos, cavernas y hendiduras donde se podían esconder ejércitos. Varias ciudades edomitas se construyeron en estos lugares casi inaccesibles. Sela (también conocida como Petra) era la capital de Edom. La nación desarrolló una confianza arrogante resumida en la pregunta: “¿Quién me derribará a tierra?” (Abd. 3).

Dios tiene por responsables a quienes se aprovechan de otros en su tiempo de angustia. Abdías advirtió al orgulloso pueblo de Edom que Dios traería humillación sobre sus cabezas. No se puede escapar de Dios (Amós 9:2, 3). El venidero día de Dios traerá tanto juicio como salvación. Edom bebería la copa de la ira de Dios, mientras la fortuna del pueblo de Dios sería restaurada.

 

Viernes 26 de abril

Para Estudiar y Meditar:

Lee las siguientes citas y nota cómo te ayudan a comprender de una manera más clara los mensajes de Amós y de Abdías.

“Desde los comienzos de la religión israelita la creencia de que Dios había escogido a este pueblo específico para cumplir su misión, ha sido tanto la piedra angular de la fe hebrea, como un refugio en momentos de angustia. Y no obstante, los profetas sintieron que para muchos de sus contemporáneos esta piedra angular era una piedra de tropiezo; este refugio, un escape. Tuvieron que recordar al pueblo que el haber sido elegido no debía confundirse con un favoritismo divino o la inmunidad contra los castigos, sino que, por el contrario, significaba estar expuesto más seriamente a los juicios y los castigos divinos. [...]

“El hecho de ser elegidos, ¿significa que Dios está preocupado exclusivamente con Israel? El Éxodo de Egipto, ¿implica que Dios está involucrado solo en la historia de Israel y es totalmente ajeno a la suerte de otras naciones?” (Abraham J. Heschel, The Prophets, pp. 32, 33).

“Una vez derribadas las defensas del alma, los extraviados adoradores no tuvieron barrera contra el pecado, y se entregaron a las malas pasiones del corazón humano.

“Contra la intensa opresión, la flagrante injusticia, el lujo y el despilfarro desmedidos, los desvergonzados banquetes y borracheras, la licencia y las orgías de su época, los profetas alzaron la voz; pero vanas fueron sus protestas, vana su denuncia del pecado. Declaró Amós: ‘Ellos aborrecieron… al que habla lo recto’. ‘Afligen al justo, y reciben cohecho, y a los pobres en la puerta hacen perder su causa’ (Amós 5:10, 12)” (PR 211).

Preguntas para Dialogar:

  1. Es fácil ser amable con alguien que tiene algo para ofrecerte. ¿Qué pasa con los que están en angustia y no te pueden ofrecer nada, pero, en realidad, necesitan lo que puedes darles? ¿Qué atención debemos mostrar hacia tales personas? ¿Qué clase de actitud les muestras?

  2. Piensa en lo que tenemos como adventistas. La mayoría de los cristianos no tienen idea de las bendiciones del sábado (mucho menos de su importancia en el tiempo del fin). Muchos creen que los muertos van inmediatamente al cielo o a los tormentos del infierno. Muchos no creen en la resurrección física de Jesús, ni en una segunda venida literal. ¿Qué otras verdades hemos recibido que la mayor parte de la gente no conoce? ¿Qué responsabilidades nos vienen con estas verdades?

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