image

EL LIBRO DE JOB

El libro de Job. Es un libro fascinante, uno de los primeros libros de la Biblia en escribirse, y trata esta pregunta persistente. Dios nos dio, desde muy temprano, algunas respuestas al más difícil de todos los problemas.......!

Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2016

 “Desde un torbellino”

Lección 11: Para el 10 de diciembre de 2016

 

Sábado 3 de diciembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Job 38; 39; Juan 1:29; Mateo 16:13; 1 Corintios 1:18-27; Job 40:1-4; 42:1-6; Lucas 5:1-8.

Para Memorizar: “¿Dónde estabas tú cuando fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia” (Job 38:4).

Cualesquiera fueran sus diferencias, los personajes del libro de Job tenían una cosa en común: cada uno tenía mucho para decir acerca de Dios, o por lo menos, con respecto a su comprensión de Dios. Y como hemos visto, podríamos estar de acuerdo con mucho de lo que dijeron. Después de todo, ¿quién podría discutir esto: “Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán. O habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo? En su mano está el alma de todo viviente, y el hálito de todo el género humano” (Job 12:7-10)? O ¿con esto: “¿Acaso torcerá Dios el derecho, o pervertirá el Todopoderoso la justicia?” (Job 8:3)?

Y aunque el contexto era el sufrimiento de Job, el foco principal de la discusión era Dios. Con la excepción de los dos primeros capítulos, Dios permaneció oculto, en el trasfondo, a medida que el libro avanza.

Sin embargo, todo eso estaba por cambiar. Dios mismo –el tema de tanta discusión y debate en el libro de Job– hablará ahora por sí mismo.

 

Domingo 4 de diciembre:

Desde un torbellino

Lee Job 38:1. ¿Qué sucede aquí que es diferente a todo lo demás, en los otros diálogos?

Repentina e inesperadamente, Dios ahora aparece en el libro de Job, por primera vez desde Job 2:6: “Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida”.

Realmente nada prepara al lector para esta repentina aparición de Dios. Job 37 concluye con el discurso de Eliú, y lo siguiente que sabemos es: “Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino” (Job 38:1). En un instante es solo Dios y Job, como si los otros hombres fueran irrelevantes, por lo menos en este momento.

La palabra torbellino viene de una palabra hebrea que significa “tormenta” o “tempestad”, y se ha usado en relación con la aparición de Dios a los humanos (ver Isa. 29:6; Zac. 9:14). También fue la palabra usada en el contexto de la ascensión de Elías al cielo: “Cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal” (2 Rey. 2:1).

Aunque no se nos da ningún detalle físico acerca de esta “teofanía” (una manifestación visible de Dios a la humanidad), es claro que Dios no le está hablando a Job en un “suave murmullo” (1 Rey. 19:12, NVI). En cambio, Dios se manifestó de una manera poderosa, que ciertamente captó la atención de Job.

Por supuesto, esta no era la única vez que Dios se revelaba a los humanos caídos. Una y otra vez, las Escrituras nos muestran cuán cerca está Dios de la humanidad.

¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de cuán cerca puede estar Dios de nosotros? Gén. 15:1-6; 32:24-32; Juan 1:29.

La Biblia nos enseña la verdad grande e importante de que nuestro Dios no es un Dios distante que creó nuestro mundo y nos dejó abandonados. En cambio, él es un Dios que interactúa estrechamente con nosotros. No importa cuáles sean nuestras tristezas, nuestras aflicciones, o lo que nos confronte en la vida, podemos tener la certeza de que Dios está cerca y que podemos confiar en él.

Una cosa es creer intelectualmente en lo cerca que está Dios de nosotros; otra bien distinta es experimentar esa proximidad. ¿De qué forma puedes aprender a acercarte a Dios y encontrar esperanza y consuelo en esta relación?

 

Lunes 5 de diciembre:

Las preguntas de Dios

Después de lo que le debió parecer a Job un silencio sumamente largo, finalmente Dios le habló, aunque lo primero que dijo puede no haber sido lo que Job deseaba escuchar.

¿Cuál fue la primera pregunta que Dios le hizo a Job, y qué implicaba esa pregunta? Job 38:2.

A lo largo de toda la Biblia encontramos que Dios hace preguntas a los hombres. Esto no es porque él no sepa ya las respuestas. En cambio, como a menudo hace un buen maestro, Dios plantea preguntas porque son una manera efectiva de conseguir que pensemos en nuestra situación, de confrontarnos con nosotros mismos, de ayudarnos a pensar en los problemas y llegar a conclusiones adecuadas. Entonces, las preguntas que Dios plantea, no son para enseñarle a Dios algo que no entiende todavía. Más bien, a menudo las hace para ayudar a las personas a aprender cosas que tal vez necesiten comprender mejor. Las preguntas de Dios son recursos retóricos para ayudar a llegar a las personas con la verdad.

Lee las siguientes preguntas de Dios. ¿Cuál crees que es el propósito que tenía al hacerlas? ¿Qué punto está aclarando? Gén. 3:11; Gén. 4:9; 1 Rey. 19:9; Hech. 9:4; Mat. 16:13.

Job tenía mucho para decir acerca de Dios, y el Señor obviamente quería que él viera que, de hecho, había mucho que él no sabía o no entendía acerca de su Creador. De muchos modos, la pregunta inicial de Dios a Job es similar a algunas palabras que estos hombres le habían dicho también (ver Job. 8:1, 2; 11:1-3; 15:1-3).

Si Dios te hiciera una pregunta acerca del estado de tu vida ahora mismo, ¿qué crees que preguntaría, y cuál sería tu respuesta? ¿Qué te enseñan acerca de ti mismo esa pregunta y tu respuesta?

 

Martes 6 de diciembre:

Dios como creador

Lee Job 38:4 al 41. ¿Qué preguntas le hace Dios a Job, y cuál es el propósito de ellas?

Si Job esperaba alguna explicación de sus calamidades, él no la obtuvo. En su lugar, recibió una serie de preguntas retóricas en las que Dios contrasta su poder creador con la transitoriedad e ignorancia del pobre Job.

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia”, comienza Dios (Job 38:4). Después de repetir algunas de las primeras imágenes del Génesis –p. ej., los orígenes de la tierra, el mar, la luz y las tinieblas–, Dios le dice a Job, que él ya sabe todas estas cosas “pues entonces ya habías nacido, y es grande el número de tus días” (Job 28:21).

Dios luego señala las maravillas de la Creación, con otra serie de preguntas retóricas que abarcan los fundamentos de la tierra y los misterios del tiempo y aún de las estrellas mismas. “¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión?” (Job 38:31).

Luego le señala a Job de nuevo a lo que podía ver en la tierra (Job 38:39-41), un tema que es expuesto con mucho más detalles en todo el capítulo 39 de Job. Si el libro se hubiese escrito hoy, Dios podría haber preguntado: “¿Quién ata los quarks en protones y neutrones?” “¿Dónde estabas tú cuando medí la masa de un Planck?” “¿Es por tu sabiduría que la gravedad curva el espacio y el tiempo?”

La respuesta a estas preguntas es: por supuesto, no. Job no estaba allí, y sabía muy poco acerca de los fenómenos a los que Dios se refirió. Dios quería mostrarle a Job que aun con toda su sabiduría, y aunque hablara lo “recto” (Job 42:7) acerca de Dios en contraste con esos hombres, Job sabía muy poco. Y esa falta de conocimiento se reveló por su gran ignorancia del mundo creado.

Si Job sabía tan poco acerca de la creación, ¿cuánto podría comprender acerca del Creador? ¡Qué gran contraste entre el Creador y lo creado, entre Dios y la humanidad! Aunque Dios se contrastó con Job, habría bastado igualmente cualquier otro ser humano (con la excepción de Jesús). ¿Qué somos nosotros en contraste con Dios? Y no obstante, miren lo que Dios hizo para salvarnos y ofrecernos la comunión eterna con él.

 

Miércoles 7 de diciembre:

La sabiduría de los sabios

Desde nuestra perspectiva actual, es fácil considerar las preguntas que Dios le hizo a Job y ver que él, quien vivió hace miles de años, podía comprender poco acerca del mundo creado. No fue hasta entrado el siglo XVI, por ejemplo, que algunos humanos, finalmente comprendieron que el movimiento del sol era el resultado de la rotación de la tierra sobre su eje, y no que el sol girara alrededor de la tierra, cosa que hoy la mayoría da por sentado.

Gracias a la ciencia moderna, vivimos hoy con un conocimiento del mundo natural que la gente de los tiempos bíblicos no podía comprender. Pero aun con todo ese conocimiento adquirido, los humanos todavía estamos muy limitados en comprender el mundo natural y sus orígenes.

Repasa las preguntas que Dios le dirigió a Job en los capítulos 38 y 39. ¿En qué medida podrían los hombres contestarlas mejor hoy?

La ciencia nos ha revelado facetas de la realidad que antes estaban ocultas. Pero todavía hay mucho que tenemos que aprender. Y lejos de eliminar la majestad y el misterio de la creación de Dios, la ciencia lo hace aún más fascinante, revelando la profundidad y complejidad del mundo natural, que generaciones anteriores no conocían en absoluto.

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Deut. 29:29). Nunca reveló Dios al hombre la manera precisa en que llevó a cabo la obra de la creación; la ciencia humana no puede escudriñar los secretos del Altísimo. Su poder creador es tan incomprensible como su propia existencia” (PP 105).

¿Qué advertencia debemos aceptar con respecto a los límites del conocimiento humano? Ver 1 Cor. 3:19; 1 Cor. 1:18-27.

Aun con todo el conocimiento que hemos acumulado en los últimos siglos, la Creación sigue llena de maravillas y misterios que apenas podemos penetrar. Cuanto más aprendemos acerca del mundo creado, tanto más asombroso y misterioso se nos aparece. ¿De qué modo el mundo creado hace que te maravilles ante el poder de nuestro Dios?

 

Jueves 8 de diciembre:

Arrepentido en polvo y ceniza

Lee Job 40:1 al 4, y Job 42:1 al 6. ¿Cuál fue la respuesta de Job a la revelación que hizo Dios de sí mismo?

Obviamente, Job quedó abrumado por lo que Dios le mostró. En Job 42:3, cuando dice, “¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?”, sencillamente estaba repitiendo la primera pregunta que Dios le hizo. Job ahora sabía la respuesta: era Job mismo el que hablaba de lo que realmente no sabía.

Nota lo que Job dijo en Job 42:5. Aunque él había oído acerca de Dios, ahora que había visto a Dios, –es decir, ahora que tenía una mejor visión de Dios–, él se vio como realmente era. Por eso reaccionó despreciándose a sí mismo y arrepintiéndose en polvo y ceniza.

Lee Isaías 6:1 al 5, y Lucas 5:1 al 8. ¿De qué modo las reacciones aquí descritas son un paralelo de las de Job?

Lo que vemos en todos estos casos son manifestaciones de una verdad bíblica clave: la pecaminosidad de la humanidad. Job era “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1). Y a pesar de los intentos de Satanás de volverlo en contra de Dios, Job se mantuvo fiel en todo ese tiempo. Él era un creyente sólido y fiel del Señor.

Como sucedió con Isaías y Pedro, el tener una vislumbre de la santidad y del poder de Dios fue suficiente para que Job se humillara, al reconocer su propia pecaminosidad y pequeñez. Así somos todos los seres caídos, dañados por el pecado, cuya naturaleza misma nos pone en conflicto con Dios. Por eso ninguno puede salvarse a sí mismo; ninguno puede hacer suficientes obras buenas para merecer ningún favor ante Dios. Por eso todos, –aun los “mejores” entre nosotros, los que, como Job, son perfectos y rectos, y temen a Dios y se apartan del mal– necesitan gracia, necesitan un Salvador, necesitan a Alguien que haga por ellos lo que nunca pueden hacer por sí mismos. Afortunadamente tenemos todo eso, y aún más, en Jesús.

Imagina que ahora mismo estás frente a Dios. ¿Cuál crees que sería tu reacción?

 

Viernes 9 de diciembre

Para Estudiar y Meditar:

“Dios ha permitido que raudales de luz se derramasen sobre el mundo, tanto en las ciencias como en las artes; pero cuando los llamados hombres de ciencia tratan estos asuntos desde el punto de vista meramente humano, llegan a conclusiones erróneas. […] Los que dejan a un lado la Palabra de Dios y pugnan por explicar de acuerdo con principios científicos las obras creadas, flotan sin carta de navegación, o sin brújula, en un océano ignoto. Aun los cerebros más notables, si en sus investigaciones no son dirigidos por la Palabra de Dios, se confunden en sus esfuerzos por delinear las relaciones de la ciencia y la revelación. Debido a que el Creador y sus obras les resultan tan incomprensibles que se ven incapacitados para explicarlos mediante las leyes naturales, consideran la historia bíblica como algo indigno de confianza. Los que dudan de la certeza de los relatos del Antiguo Testamento y del Nuevo serán inducidos a dar un paso más y a dudar de la existencia de Dios, y luego, habiendo perdido sus anclas, se verán entregados a sus propia suerte para encallar finalmente en las rocas de la incredulidad” (PP 105).

Preguntas para Dialogar:

  1. Según la cita de Elena de White más arriba, ¿qué evidencia tenemos de que lo que ella advirtió está ocurriendo actualmente, especialmente en las ciencias? ¿Cuáles son algunas cosas que enseña la ciencia actual, que contradicen en forma evidente la Palabra de Dios?
  2. Alfred North Whitehead, un gran matemático y autor que vivió en el siglo pasado, dijo: “Hace cincuenta y siete años entré como un joven en la Universidad de Cambridge. Hombres brillantes me enseñaron ciencias y matemáticas, y me fue bien en ellas; desde fines del siglo he vivido para ver que cada una de las suposiciones básicas de ambas era puestas a un lado… Pero, frente a esto, los descubridores de las nuevas hipótesis en la ciencia declaran: ‘Ahora, por fin, tenemos certeza’ ”.–A. N. Whitehead, Dialogues of Alfred North Whitehead. ¿Qué nos dice esto acerca de cuán cuidadosos debemos ser antes de aceptar lo que los “hombres brillantes” del mundo nos enseñan, cuando lo que enseñan contradice la Palabra de Dios?
  3. ¿Cuáles son algunas de las maravillas de la Creación que la ciencia moderna nos ha revelado, que la gente en el tiempo de Job (o aun hace unos doscientos años atrás) no podrían haber entendido? ¿De qué modo estas cosas nos revelan el asombroso poder creativo de nuestro Dios?