Lección 4 Edicion para Adultos – “Cristo y la ley en el sermón del monte” – 26 de Abril

Cristo y la ley en el sermón del monte

Lección 4  para el sabado 26 de Abril

 

Sábado 19 de abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 5:17-20; Lucas 16:16; Mateo 5:21-32; Romanos 7:24; Mateo 5:33-37, 38-48.

PARA MEMORIZAR:
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mat. 5:17, 18).

LA MAYOR PARTE DE LA GENTE QUE PIENSA en el Sermón del Monte automáticamente recuerda las Bienaventuranzas (Mat. 5:1-12). Sin embargo, el Sermón del Monte realmente abarca tres capítulos que han sido divididos en cuatro secciones. Las Bienaventuranzas son solo la primera sección. En la segunda sección, Jesús compara a los cristianos con la luz y la sal (Mat. 5:13-16). La tercera (Mat. 5:17-48) es donde Jesús nos da una perspectiva más profunda de la Ley. Y en la sección final y la más larga (Mat. 6:1-7:23), Jesús proporciona claras enseñanzas sobre la conducta cristiana. Todo el discurso termina con la parábola del constructor prudente y el insensato (Mat. 7:24-27), que enfatiza la importancia de la obediencia a lo que Dios nos llama a hacer.

Esta semana investigaremos la tercera sección, Mateo 5:17 al 48, que los teólogos llaman la antítesis (casos en los que se presentan agudos contrastes), para ver qué nos enseña acerca de la Ley.


Domingo 20 de abril

“NI UNA JOTA NI UNA TILDE”

Lee otra vez Mateo 5:17 al 20. Es interesante notar que aquí Jesús destaca grandemente la Ley, mientras hace una declaración acerca de los escribas y los fariseos, quienes también enfatizaban mucho la Ley. ¿Qué lección importante enseña este pasaje acerca de la verdadera obediencia a la fe?

Jesús comenzó esta sección afirmando que no había venido para “anular la ley o los profetas” (Mat. 5:17, NVI). Aunque no hay referencia a ello, muchos ven esto como una formulación del Antiguo Testamento entero (ver también Mat. 7:12; 11:13; 22:40; Luc. 16:16; Hech. 13:15; 24:14; Rom. 3:21). A pesar de lo que pretendían sus adversarios, Jesús no atacó el libro mismo que revelaba la voluntad de su Padre. En cambio, su propósito era “cumplir” la Ley y los profetas, no eliminarlos.

La palabra usada para “cumplir” (pléro) significa, literalmente, “llenar” o “completar”. Tiene el sentido de “llenar hasta el borde”. Hay dos maneras de comprender este “cumplir”. Una es poner el énfasis en Jesús como el cumplimiento de las Escrituras (p. ej., Luc. 24:25-27; Juan 5:39). Sin embargo, la clave para comprender este texto reside en el contexto inmediato, que muestra que Jesús no vino para destruir las Escrituras sino para revelar su misma esencia.

Habiendo afirmado su intención general, Jesús pasó de enfatizar el Antiguo Testamento en general a la Ley en particular. Como si supiera que la gente un día lo acusaría de abolir la Ley, él predice que, mientras el cielo y la tierra permanezcan, la Ley existirá hasta que todo “se haya cumplido” (Mat. 5:18). Con esta declaración, Jesús confirma la perpetuidad de la Ley.

Es tan importante la Ley que quienes violen sus preceptos serán llamados “muy pequeños” “en el reino de los cielos”. Esto es simplemente una manera de decir que no estarán en el Reino; por otro lado, los que viven según la Ley sí estarán en el Reino. Jesús señaló así que él no promovía la justicia vacía de los escribas y los fariseos, sino una justicia que surge de un corazón que ama a Dios y procura hacer su voluntad.

 

Lunes 21 de abril

HOMICIDIO (Mat. 5:21-26)

Después de haber clarificado su intención de sostener la Ley, Jesús comenzó a explicar la justicia que excede la de los escribas y los fariseos. Empieza citando el sexto Mandamiento (Éxo. 20:13) y resumiendo el castigo por su violación en la ley de Moisés (Éxo. 21:12; Lev. 24:17).

El sexto Mandamiento no incluye todas las circunstancias en las que una persona mata a otra. En caso de haber matado a un hombre involuntariamente, una persona podía huir a una ciudad de refugio y obtener asilo temporario (Éxo. 21:13; Núm. 35:12). Sin embargo, uno que quitaba intencionalmente la vida a otro recibía un castigo rápido (Éxo. 21:14). En su explicación, Jesús no se concentró en el acto mismo, sino en el motivo y las intenciones del que comete el acto. Uno puede quitar la vida en forma accidental, pero la persona que mata a propósito ha tenido un período de deliberación. El pecado ocurrió antes de que la persona realizara su terrible acto. Muchos asesinos potenciales se detienen solo por una falta de oportunidad para hacerlo.

Lee Mateo 5:22. ¿A qué iguala Jesús el homicidio? ¿De qué modo 1 Juan 3:15 ayuda a enfatizar este punto? ¿Cuál es el verdadero problema que Jesús señala aquí, y qué nos dice acerca del verdadero alcance de la Ley de Dios?

Aunque frecuentemente la Biblia habla del poder de las palabras, Jesús lleva esto a un nivel más profundo. A menudo, el único propósito de las palabras duras o de maldecir es generar sentimientos negativos en la víctima. El punto que presenta Jesús es clarísimo. No solo los que realizan el crimen son culpables de homicidio, sino también los que hablan palabras ásperas a otros, o aun los que albergan pensamientos asesinos. Jesús aconseja, a los que abrigan estos pensamientos, reconciliarse con sus víctimas antes de llegar al altar (Mat. 5:23-26).

Medita en las implicaciones de las palabras de Jesús en los textos para hoy. ¿Cómo te sientes en este aspecto? ¿Qué nos dice esta norma tan elevada acerca de la necesidad de estar cubiertos por la justicia de Cristo todo el tiempo?

 

Martes 22 de abril

ADULTERIO (Mat. 5:27-32)

El siguiente ejemplo de Jesús involucra mandamientos con respecto al adulterio. Primero cita el séptimo: “No cometerás adulterio”. En el contexto de la ley de Moisés, el adulterio ocurre cuando una persona casada se involucra sexualmente con alguien que no es su cónyuge. La ley era muy clara: ambas partes eran culpables de adulterio, y debían ser muertas. Así como con el sexto, Jesús señaló implicaciones más profundas de este mandamiento específico.

El adulterio a menudo comienza mucho antes de que se cometan los actos. Del mismo modo que un homicidio empieza con la intención de infligir daño permanente a una persona, el adulterio comienza en el preciso instante en que una persona desea lujuriosamente a otra, casada o soltera, con la que no está casada.

Lee Mateo 5:29 y 30. ¿Cuánto más poderosamente podría Jesús haber descrito el peligro del pecado? Después de considerar estos textos, lee Romanos 7:24. ¿Qué verdades importantes se encuentran aquí?

También aquí Jesús proporciona un remedio instantáneo para aquellos pecados que se han expuesto. La solución es no seguir con el pecado, sino ocuparse de una autocirugía radical. Con fuertes metáforas, Jesús aconseja al que tiene el problema que haga lo necesario para abandonarlo, si desea entrar en el Reino. Esto puede significar tomar una ruta diferente al trabajo, o terminar una amistad acariciada, pero la ganancia eterna sobrepasa en mucho a las pasiones del momento.

Como vimos antes, Moisés permitió el divorcio aun cuando sabía que no era parte del plan original de Dios. Después de ocuparse de los hombres casados y de los ojos que divagan, y de amonestarlos a que controlen sus impulsos, Jesús los estimula a mantener una fidelidad matrimonial de toda la vida.

“La rendición de la voluntad se representa como la extracción del ojo o la amputación de la mano. A menudo nos parece que entregar la voluntad a Dios es aceptar una vida contrahecha y coja; pero es mejor, dice Cristo, que el yo esté contrahecho, herido y cojo, si por este medio puede el individuo entrar en la vida. Lo que le parece desastre es la puerta de entrada al beneficio supremo” (DMJ 55). ¿Qué implicaciones pueden tener estas palabras para ti?

 

Miércoles 23 de abril

PROMESAS, PROMESAS… (Mat. 5:33-37)

Las dos primeras antítesis (homicidio y adulterio) están basadas en el Decálogo. La antítesis con respecto al divorcio y las que siguen son tomadas de otras secciones de la ley de Moisés, incluyendo la de “jurar falsamente” y la de “hacer juramentos a Dios”.

Lee Levítico 19:11 al 13. ¿Qué puntos específicos encontramos aquí? Ver también Éxo. 20:7.

La ley de Moisés que cita Jesús está enumerada en una sección de Levítico que condena numerosas prácticas engañosas. Aquí, otra vez es evidente que la preocupación de Jesús son las intenciones. Cualquiera que hace una promesa sin la intención de cumplirla ha hecho una decisión consciente de pecar.

Aunque el mandamiento contra jurar en falso se relaciona con las promesas hechas a otras personas, el segundo mandato se relaciona con promesas hechas a Dios.

Lee Deuteronomio 23:21 al 23. ¿De qué modo estos versículos se relacionan con las palabras de Jesús en Mateo 5:33 al 37? Ver también Hech. 5:1-11.

A diferencia de la persona culpable de hacer falsos juramentos, la que hace una promesa financiera a Dios no tiene necesariamente la intención de defraudarlo. Sin embargo, Jesús conoce la naturaleza humana y advierte contra hacer promesas que uno pueda lamentar más tarde. La historia de Ananías y Safira –quienes prometieron a Dios con toda la intención de cumplir, pero cambiaron su decisión y recibieron de Dios el castigo de muerte− es un poderoso ejemplo de la manera en que Dios considera este pecado. Más bien que hacer promesas que ni siquiera tiene la posibilidad de cumplir, un cristiano debería ser una persona de integridad, cuyo “sí” signifique “sí”, y cuyo “no” sea “no”.

Piensa en la ocasión en que hiciste una promesa (ya sea a una persona o a Dios) que tenías la intención de cumplir pero que, en última instancia, no lo hiciste. ¿Cómo puedes aprender a ser cuidadoso en este asunto? ¿Qué pasa con las promesas que te haces a ti mismo y no has cumplido?

 

Jueves 24 de abril

LEX TALIONIS (Mat. 5:38-48)

Parece que el tema común aquí (Mat. 5:38-48) es la venganza. Este primer tema se ocupa de muchos mandamientos en la ley de Moisés que están basados sobre el principio de pagar un crimen con un castigo igual, una idea llamada lex talionis (expresión latina que significa “la ley de la represalia”).

Como vemos en diversos pasajes (Éxo. 21:22-25; Lev. 24:17-21; Deut. 19:21), la Ley demandaba que el ofensor sufriera la misma experiencia que sufrió la víctima. Si esta perdía un ojo, un brazo, un pie o la vida, el ofensor también debía perder lo mismo. Esta “ley de la represalia” era común en numerosas civilizaciones antiguas. Y, siendo que parece revelar un sencillo principio de justicia, ¿por qué no?

Es importante notar que este principio era para limitar la venganza; es decir, para impedir que la gente sacara, de un mal hecho a ellos, más de lo que correctamente podía extraer. Así, de muchas maneras, esta ley aseguraba que no se pervirtiera la justicia.

Por lo tanto, en Mateo 5:38 al 42, Jesús no estaba necesariamente atacando la legitimidad de una ley que demandaba que una persona fuera castigada por un crimen. En cambio, Jesús se concentraba en la respuesta de los cristianos a la gente que trataba de aprovecharse de ellos. Más que procurar oportunidades para vengarse, los cristianos deberían “desquitarse” con bondad, algo que solo podemos hacer por medio de la gracia de Dios obrando dentro de nosotros. En esta apelación, Jesús nos lleva a un nivel más profundo en nuestra comprensión de lo que significa ser un seguidor del Señor.

La antítesis final se ocupa de la actitud que promueve el amor por los amigos y el odio hacia los enemigos. El mandato de amar al prójimo se encuentra en Levítico 19:18. No hay un texto explícito que hable de odiar a los enemigos (aun a pesar de Deut. 23:3-6).

En el contexto del mundo de Jesús, los judíos estaban bajo la ocupación extranjera por el poder opresivo de los romanos, y eran ciudadanos de segunda categoría en su propia tierra. Dada su opresión, probablemente se sentían justificados para odiar a sus enemigos, que a veces los oprimían severamente. Jesús les estaba mostrando una mejor manera de vivir, aun bajo condiciones menos que ideales.

Lee Mateo 5:44 y 45. ¿Qué nos está enseñando Jesús aquí? Más importante aún, ¿de qué modo puedes aplicar esta enseñanza a tu propia vida, con alguien a que te ha hecho algún daño?

 

Viernes 25 de abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee: “El Sermón del Monte”, El Deseado de todas las gentes, pp. 265-281.

“Jesús tomó los mandamientos por separado, y explicó la profundidad y anchura de sus requerimientos. En vez de quitarles una jota de su fuerza, demostró cuán abarcadores son sus principios y desenmascaró el error fatal de los judíos en su demostración exterior de obediencia. Declaró que por el mal pensamiento o la mirada concupiscente se quebranta la Ley de Dios. El que toma parte en la menor injusticia está violando la Ley y degradando su propia naturaleza moral. El homicidio existe primero en la mente. El que concede al odio un lugar en su corazón está poniendo los pies en la senda del homicidio, y sus ofrendas son aborrecibles para Dios” (DTG 276).

El amor es el principio unificador de la Ley de Dios. En cada una de las antítesis, Jesús eleva el principio del amor: el amor evita que una persona albergue odio hacia su hermano; el amor mantiene unidos a los esposos; el amor desafía a los cristianos a ser siempre honestos en su trato con otros y con Dios; el amor permite que una persona reaccione con bondad cuando ha sido tratada mal; y el amor da poder para tratar al enemigo como a él mismo le gustaría ser tratado.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Jesús dijo: “Oísteis que fue dicho a los antiguos”; y añade, “pero yo os digo”, y luego da la antítesis. Nota que algunos de los dichos “antiguos” eran citas directas de la Biblia, o de las enseñanzas del Antiguo Testamento. Así, el problema no eran las referencias, sino su interpretación. ¿Qué lección podemos extraer de esta mirada respecto no de nuestras doctrinas, sino de la forma en que las interpretamos? ¿De qué manera podremos estar en peligro de mirar las cosas demasiado superficialmente y perder su significado más profundo?

2. Muchos interpretan estos textos aislados de otros. Uno de ellos es Mateo 5:48, donde se dice que debemos ser perfectos como lo es nuestro Padre celestial. ¿De qué modo la interpretación de este texto en su contexto inmediato (Mat. 5:43-48) demuestra la importancia de un estudio cuidadoso de la Biblia? ¿Cómo le responderías a alguien que afirma que esta cita enseña que debemos estar sin pecado? ¿Qué revela realmente el texto, y por qué esta enseñanza revela el verdadero significado de ser un seguidor de Jesús?

3. ¿De qué formas nos ayudan estos textos acerca del homicidio y del adulterio a mostrar cuán equivocados están los que pretenden que la Ley fue abolida después de la cruz?

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