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EL LIBRO DE MATEO

Una versión inspirada de la historia de Jesús se nos entrega en el Evangelio según Mateo, nuestro tema para el trimestre. Mateo, un judío creyente en Jesús y uno de los discípulos originales del Salvador......!

Segundo trimestre (abril-junio) de 2016

“Jesús en Jerusalén”

Lección 10: Para el 4 de junio de 2016

 

Sábado 28 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Zacarías 9:9; Mateo 21:1-46; Romanos 4:13-16; Apocalipsis 14:7-12; Hechos 6:7; Mateo 22:1-15.

Para Memorizar: “¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?” (Mat. 21:42).

En Mateo 20:27 y 28, Jesús dijo: “El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Jesús, el Dios eterno, quien creó todas las cosas, vive como siervo sobre la Tierra, ministrando a los perdidos, los enfermos y los necesitados, muchos de los cuales todavía se burlaron de él. No alcanzamos a captar tal abnegación.

Por más incomprensible que sea su condición de servidor, hay algo aún más maravilloso: ahora él, el Dios eterno, está afrontando el propósito de su venida: “para dar su vida en rescate por muchos”. Esta negación propia pronto culminará en un misterio que aun “anhelan mirar los ángeles” (1 Ped. 1:12), y eso es la Cruz.

Consideraremos algunos de los principales eventos y enseñanzas de Jesús cuando fue a Jerusalén, no para ser coronado como rey terrenal, como muchos esperaban, sino para hacerse por nosotros “pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).

 

Domingo 29 de mayo:

Una venida profetizada

Después de su cautividad de setenta años en Babilonia, los judíos comenzaron a regresar a Jerusalén. Estaban entusiasmados por reedificar su templo; pero, al echar sus cimientos, los que recordaban el magnífico Templo de Salomón se dieron cuenta de que este segundo templo no sería ni por lejos tan hermoso. Por eso, “lloraban en alta voz” (Esd. 3:12).

La gente recibió estímulo de dos hombres: un anciano profeta llamado Hageo y un joven profeta llamado Zacarías. Hageo le recordó al pueblo que la verdadera gloria del Templo de Salomón no se debía a nada que Salomón o cualquier otro hubiese aportado. Es más, no era el Templo de Salomón: era el templo de Dios. Hageo dijo: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa […]. Mía es la plata, y mío es el oro […]. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera […]” (Hag. 2:6-9).

Hubo más esperanzas cuando el profeta Zacarías habló: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zac. 9:9).

¿De qué manera estas profecías se cumplen en la entrada de Jesús en Jerusalén, en Mateo 21:1 al 11?

“Cristo seguía la costumbre de los judíos en cuanto a una entrada real. El animal en el cual cabalgaba era el que montaban los reyes de Israel, y la profecía había predicho que así vendría el Mesías a su reino. No bien se hubo sentado sobre el pollino cuando una algazara de triunfo hendió el aire. La multitud lo aclamó como Mesías, como su Rey. Jesús aceptaba el homenaje que nunca antes había permitido que se le rindiera, y los discípulos recibieron esto como una prueba de que se realizarían sus gozosas esperanzas y lo verían establecerse en el trono. La multitud […] en su imaginación, veía los ejércitos romanos expulsados de Jerusalén, y a Israel convertido una vez más en nación independiente” (DTG524).

Aquí vemos cómo se cumplieron las Escrituras, aunque la gente no lo haya entendido. ¿Qué lección podemos obtener sobre el modo en que las ideas preconcebidas pueden distorsionar la verdad?

 

Lunes 30 de mayo:

Jesús en el templo

Desde el principio de la humanidad caída, Dios eligió sacrificios de animales como medio para enseñar al mundo la salvación por gracia por medio de la fe en el Mesías venidero (ver Rom. 4:13-16). Un buen ejemplo de esta verdad se encuentra en Génesis 4, la historia de Caín y Abel, y la tragedia que ocurrió en relación con el tema de la adoración, entre otras cosas (ver también Apoc. 14:7-12). Así, cuando Dios llamó a Israel como su pueblo escogido, “un reino de sacerdotes, y una nación santa” (Éxo. 19:6, NVI), también estableció el servicio del Santuario como una explicación más completa de la salvación. En el Tabernáculo del desierto, el Templo de Salomón y el Templo construido después del retorno de Babilonia, el evangelio se revelaba en los símbolos y los tipos del servicio del Santuario.

Sin embargo, los rituales del Templo eran realizados por seres humanos caídos, y la corrupción se hizo presente aun en el servicio sagrado que Dios había instituido para revelar su amor y su gracia a un mundo caído. En los tiempos de Jesús, las cosas se habían pervertido tanto por la codicia y la avaricia de los sacerdotes (a quienes se había confiado la administración de los servicios) que “se había destruido en gran medida a los ojos del pueblo la santidad del ritual de los sacrificios” (DTG 541).

Lee Mateo 21:12 al 17. ¿Qué lecciones hay aquí para nosotros, como adoradores de Dios?

Muchas veces Jesús citó la Escritura para justificar sus acciones, una evidencia más de que, como seguidores del Señor, la Biblia debe ser central en nuestra cosmovisión y nuestro sistema moral. Además de citar la Escritura, hizo curaciones milagrosas de ciegos y cojos, una evidencia más convincente de su naturaleza y vocación divinas. Cuán trágico es que aquellos que deberían haber sido los más sensibles y abiertos a todas estas evidencias fueron los que más lucharon contra él. Temiendo perder su propio tesoro y situación terrenal como “mayordomos” y “guardianes” del Templo, muchos perdieron precisamente lo que el servicio del Templo señalaba: la salvación en Jesús.

¿En qué forma podemos asegurarnos de que no estamos permitiendo que nuestros deseos de ganancias o de mantener cualquier cosa aquí, aun lo bueno, pongan en peligro la vida eterna en Jesús?

 

Martes 31 de mayo:

Ningún fruto

Jesús purificó el Templo como un acto de compasión. En el atrio de los gentiles se compraba y se vendía, y Jesús quería que su casa fuera un lugar de oración y adoración para todos los pueblos.

A su vez, la purificación era también un acto de juicio. Los sacerdotes que lo administraban habían arruinado su oportunidad de bendecir a todas las naciones; el día de su juicio estaba cercano. Aunque Jesús había hecho mucho para revelar su vocación divina, estos hombres todavía rehusaban aceptarlo.

¿Qué más podría suceder, sino que cosecharan los resultados de sus trágicas elecciones?

Lee Mateo 21:18 al 22. ¿De qué modo la maldición de la higuera se relaciona con la purificación del Templo?

Jesús maldijo la higuera como una parábola actuada acerca de los líderes de la nación judía que al final cosechaban lo que habían sembrado. No obstante, esta parábola no se refería a todos los líderes religiosos, porque más tarde muchos aceptaron a Jesús como el Mesías. “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hech. 6:7). Así como la higuera no llevó fruto, tampoco lo tenía el ministerio del Templo, que pronto quedaría anulado.

Esta acción de Jesús y sus duras palabras debieron de haber asombrado a los discípulos, que todavía estaban aprendiendo las lecciones de compasión que estaba revelando Jesús en su ministerio. Este era el mismo Jesús que declaró que había venido no para condenar al mundo, sino para redimirlo; el que afirmó que “el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Luc. 9:56). En su ministerio, cada palabra y cada acto estuvieron dedicados a restaurar a la humanidad caída, a señalarles la promesa y la esperanza de una vida nueva con él. Entonces, que hablara y actuara tan severamente los sorprendió, y Mateo escribió que ellos quedaron “maravillados” por lo que había hecho.

No hay dudas de que hay gente que, tarde o temprano, rechaza la misericordia y la gracia de Dios (ver Gén. 6:13; 15:16; 19:24; Apoc. 22:11). No obstante, ¿por qué debemos dejar ese juicio a Dios, y nunca juzgar nosotros?

 

Miércoles 1 de junio:

La piedra

Si te quedaran solo unos pocos días por vivir, ¿qué harías en ellos? Una de las cosas que hizo Jesús fue contar historias que dejaran un impacto profundo en sus oyentes.

Lee Mateo 21:33 al 46. ¿A quiénes representan los siguientes personajes?

  • Dueño del campo
  • Labradores
  • Siervos
  • Hijo

Nota que Jesús citó Salmo 118:22 y 23. Al citar la profecía de la piedra rechazada, Cristo se refería a un acontecimiento en la historia de Israel. El incidente se relaciona con la construcción del primer Templo. Cuando se erigía el Templo de Salomón, las inmensas piedras para los fundamentos y las paredes se prepararon enteramente en la cantera.

Después las llevaron al sitio de la construcción misma y no se aplicaba ningún instrumento sobre ellas; por eso no se oía ruido alguno de martillos y cinceles. Los operarios solo las colocaban en posición. Para usar en el cimiento, habían traído una piedra de tamaño y forma peculiares, pero los obreros no encontraron ningún lugar para ella, y por eso no la aceptaron. Era una molestia para ellos, y la dejaron tirada por allí sin uso. Por mucho tiempo permaneció como una piedra rechazada.

“Pero cuando los edificadores llegaron al fundamento de la esquina, buscaron mucho tiempo una piedra de suficiente tamaño y fortaleza, y de la forma apropiada para ocupar ese lugar y soportar el gran peso que había de descansar sobre ella […] al fin la atención de los edificadores se dirigió a la piedra por tanto tiempo rechazada […]. La piedra fue aceptada, se la llevó a la posición asignada y se encontró que ocupaba exactamente el lugar” (DTG 549).

Lee Mateo 21:44 otra vez. Se representan aquí dos maneras diferentes de relacionarse con la piedra: una es que caigas sobre la roca y seas quebrantado; la otra es que la roca caiga sobre ti y tú seas aplastado por ella. ¿Cuál es la diferencia vital entre las dos? (Ver también Sal. 51:7; Dan. 2:34.)

 

Jueves 2 de junio:

El costo de la gracia

La gran noticia de la Biblia es que nuestro Dios amante ha provisto una salida del desastre del pecado y la muerte: el sacrificio de Jesús en la cruz. Este tema aparece en toda la Biblia. Podemos verlo en la siguiente parábola que contó Jesús.

Lee Mateo 22:1 al 15. ¿Qué enseña esta parábola acerca de la salvación por fe?

Por dura que parezca esta parábola, recordemos que hay un problema crucial: vida eterna o destrucción eterna para cada ser humano. En contraste, ¿qué otra cosa realmente importa?
Cuando miramos la Cruz, lo que le costó a Dios salvar a la humanidad, debemos poder ver cuán vastos e incomprensibles son los problemas. Estamos hablando de una Persona de la Deidad eterna, que carga sobre sí el peso total de la propia ira de Dios contra el pecado. Esto es muy serio. Si este es un tema que estudiaremos a través de la eternidad, no sorprende que ahora apenas podamos vislumbrarlo con nuestras mentes.

Por ello, tenemos estas palabras poderosas e inflexibles en la parábola. Dios ha hecho provisión completa para que cada uno sea parte de la fiesta de boda (ver Apoc. 19:7); todo lo necesario fue provisto gratuitamente a un costo tan enorme que ninguna parábola puede siquiera revelarla con justicia. Ya era suficientemente malo que quienes habían sido invitados a la fiesta siguieran con sus actividades, “sin hacer caso”, pero algunos hasta atacaron a los que fueron a darles la invitación gratuita.

¿Cuál es el significado del “vestido de boda”? Ver también Apoc. 19:8.

El vestido representa la justicia de Cristo, una justicia que se revela en la vida y los actos de los santos. El hombre sin ese vestido representa al cristiano profeso que pretende obtener los privilegios de la gracia y de la salvación, pero que no permite que el evangelio transforme su vida y su carácter. A un costo elevado, se hizo toda provisión para los que acepten la invitación. Como muestra esta parábola, para entrar en el Reino de Dios, son necesarias otras cosas y no meramente presentarse a la puerta.

 

Viernes 3 de junio

Para Estudiar y Meditar:

Un titular del diario londinense The Guardian decía: “Mujer muerta en su departamento durante tres años: el esqueleto de Joyce estaba sobre el sofá con el televisor todavía encendido” (www. theguardian.com/film/2011/Oct/09/joyce-vincent-death-mystery-documentary).

¿Muerta durante tres años en un departamento sin que nadie la extrañara?

¿Nadie la llamó para ver cómo estaba? ¿Cómo pudo haber pasado esto, en una época de comunicaciones casi ilimitadas? Esta historia llegó a ser noticia internacional, aunque la gente de Londres fue la más impactada. ¿Cómo pudo haber estado muerta tanto tiempo sin que nadie lo supiera? No obstante, sin la esperanza y la promesa del evangelio y de la salvación tan costosa provista para nosotros, todos estamos sentenciados al mismo olvido que la pobre mujer de Londres. Pero esta situación es peor, porque ninguno nos encontrará y lamentará nuestra desaparición tres años o tres mil millones de años después del hecho. El consenso científico actual es que más temprano o más tarde el cosmos entero colapsará y morirá en lo que se ha llamado “La muerte cósmica fría”, o algún otro nombre como ese. Sin embargo, lo que nos dice la Cruz es que este concepto es equivocado; en lugar de la desaparición eterna, tenemos la promesa de la vida eterna en una Tierra Nueva con un cielo nuevo. Con esta perspectiva tan maravillosa delante de nosotros, ¿cómo no habremos de evitar que algo nos impida obtener lo que Jesús nos ha ofrecido?

Preguntas para Dialogar:

  1. Piensa en cuán definitiva y poderosa es la muerte, y cuán inútiles han sido todas las actividades para derrotarla a lo largo de milenios. Se pueden conservar los cadáveres, pero eso no derrota la muerte. Es como esperar que un automóvil con el motor destruido volviese a andar luego de aplicarle una nueva capa de pintura. No es extraño, entonces, que se haya necesitado algo tan intenso y dramático como la muerte y la resurrección del Hijo de Dios para conquistar la muerte a nuestro favor. ¿Qué nos debe decir esto acerca de cuán central es la Cruz para todas nuestras esperanzas y para todo lo que creemos?
  2. Medita sobre lo que significa ser cubiertos con la justicia de Jesús. ¿De qué modo una comprensión adecuada y equilibrada de este concepto importante puede impedirnos caer ya sea en la gracia barata o en el legalismo? ¿Por qué es crucial que evitemos ambos extremos?