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EL LIBRO DE MATEO

Una versión inspirada de la historia de Jesús se nos entrega en el Evangelio según Mateo, nuestro tema para el trimestre. Mateo, un judío creyente en Jesús y uno de los discípulos originales del Salvador......!

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2016

“Jesús ganaba su confianza”

Lección 10: Para el 3 de septiembre de 2016

 

Sábado 27 de agosto

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 15:6; Números 14:11; 1 Corintios 3:1-9; Daniel 6:1-3; Nehemías 2:1-9; Deuteronomio 4:1-9; Hechos 2:42-47.

Para Memorizar: “Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades” (Luc. 5:15).

Por varios años, una iglesia adventista daba desayunos cinco días a la semana en una escuela primaria pública local. Aunque el país en sí era muy secular, se había aprobado una ley que proveía suficiente dinero para que cada escuela pública pudiera tener un capellán, y la escuela y la comunidad querían que la Iglesia Adventista del Séptimo Día proveyera uno. La función del capellán era ayudar a cuidar las necesidades físicas, emocionales y espirituales de los estudiantes y la comunidad escolar. Las oportunidades eran sorprendentes.

“Estoy gozando de una relación especial con su iglesia”, dijo el director de la escuela al pastor de la iglesia, “y deseo que otras iglesias pudieran involucrarse en la forma en que lo hacen ustedes”. Cuando el pastor salía, la encargada de la relación de la escuela con la comunidad le agradeció por lo que la iglesia estaba haciendo y le preguntó si ella podría asistir algún sábado.

Esta semana veremos cómo ganar la confianza de la gente a quienes deseamos servir y ganar para Cristo.

 

Domingo 28 de agosto:

Ganar la confianza

Después de desearles su bien, de mostrar simpatía y de suplir sus necesidades, Jesús “ganaba su confianza”. Confianza viene de los términos latinos con, que significa “con”, yfides, que significa “fe”. A lo largo de la Biblia, se emplean varias palabras para enseñar el concepto de fe.

En hebreo, la raíz principal de “fe” es amn, de la que se deriva la palabra “amén”. Los conceptos básicos son el de constancia, continuidad y confiabilidad. Da la idea de algo sólido, firme, algo en lo que se puede confiar y creer. A menudo, se traduce como “creer” en el contexto de una fe salvífica en Dios y, en otros contextos, significa “verdad”. En relación con Cristo ganando la confianza de la gente, la implicación sería la de evocar la clase de confianza que proviene de ver un compromiso firme y sólido que, en el caso de Jesús, lo generó al mezclarse con la gente, simpatizar con ella y servirla.

Lee los siguientes textos, todos los cuales tienen una palabra basada en la raízamn: Génesis 15:6; Números 14:11; Isaías 7:9; y Habacuc 2:4. ¿Con que sentido se usa en estos textos, y cómo trasmite la idea de confianza y cuidado?

En griego, la raíz que se usa para traducir el hebreo amn (fe, creencia) es pístis. Este término para fe implica creencia, confianza, certeza absoluta, confiabilidad y seguridad. En el contexto del ejemplo de Cristo de ganar la confianza de la gente, significa evocar certeza absoluta, seguridad, confianza y creencia, en respuesta a su compromiso abnegado a mezclarse, simpatizar y servir.

Es importante notar que, en las Escrituras, siempre que se atribuye este concepto de confianza a los seres humanos –como en la confianza propia o confianza en una persona−, a menudo, puede tener connotaciones negativas (ver Miq. 7:5; Sal. 118:9). Es positivo cuando esta confianza se atribuye a Dios. Esto demanda una nota de advertencia. Como seguidores de Jesús, se nos llama a vivir su modelo de mezclarse, simpatizar y ministrar a la gente en sus necesidades. No obstante, cuando aquellos a quienes servimos muestran confianza en nosotros, debemos señalarles a Jesús y lo que él ha hecho por nosotros.

Si alguien te preguntara: “¿Cómo es la fe verdadera en Dios?”, ¿qué responderías, y por qué? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.

 

Lunes 29 de agosto:

Un equilibrio cuidadoso

En un país africano, la Iglesia Adventista del Séptimo Día crecía rápidamente. ¿Cuál era el secreto? Los líderes de la iglesia afirman que hay una fuerte conexión entre este crecimiento y el servicio abnegado de los miembros de iglesia a la gente en las comunidades, por todo el país. La difundida confianza en la iglesia adventista llamó la atención del presidente del país. Él asistió a una gran reunión de los Centros Adventistas para la Comunidad y agradeció a los miembros de la iglesia por su servicio.

Al mismo tiempo, como representantes de Cristo, necesitamos caminar por una línea muy delgada. Como hizo Jesús, precisamos ganar la confianza de la gente. Sin embargo, su confianza en nosotros necesita ser dirigida hacia Jesús. Nosotros somos meramente canales. Ellos ven algo de Cristo en nosotros −sea la abnegación, el amor, el interés y cuidado por ellos, la negación propia por el bien de otros− y, entonces, son atraídos a nosotros. Pero, como siempre, si nos miran con cuidado podrían ver cosas que no les agraden, por cuanto todos somos pecadores. Por ello, siempre debemos señalarles a Jesús, en quien solo pueden poner su confianza total. El resto de nosotros, más temprano o más tarde, los chasquearemos.

Lee 1 Corintios 3:1 al 9, y 5:1. ¿Con qué estaba tratando Pablo en esa iglesia? ¿Qué clase de testimonio resultaría si estas personas estuvieran invitando a otros a su iglesia y los visitantes vieran aquello de lo que hablaba Pablo?

Por supuesto, no tenemos que ser perfectos, o tener una iglesia perfecta, antes de ministrar a otros en sus necesidades. Al mismo tiempo, debemos procurar ser la clase de personas en quienes los demás pueden confiar y con quienes pueden contar. Y nosotros solo podemos hacerlo hasta el punto en que fiel y diligentemente nos interesemos por las personas así como lo hizo Jesús. De hecho, no hay dudas de que muchos de los problemas y luchas dentro de la iglesia se disiparían rápidamente si los miembros se concentraran solo en ministrar en sus necesidades a la comunidad, y les revelaran el amor de Cristo.

Si algunas visitas comenzaran a asistir a tu iglesia en forma regular, ¿qué verían, y qué clase de testimonio sería eso para ellos?

 

Martes 30 de agosto:

Capital social

“De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro” (Prov. 22:1). ¿De qué modo se relaciona el concepto expresado aquí con nuestro testimonio y extensión a otros?

¿Qué es “capital social”? Cuando inviertes tu dinero, su valor crece. El capital social consiste en relaciones positivas y productivas que son tan valiosas como el dinero invertido. Cuando te unes con los líderes de la comunidad, y preguntas cuáles son las necesidades de ella, buscas su consejo y luego hablas con acciones, estás construyendo relaciones con ellos. Esto es capital social. Cada experiencia positiva con ellos es una inversión en tus relaciones. Tu capital social continúa creciendo, y tú aumentas de valor a los ojos de ellos.

El Manual de la iglesia nos recuerda que los adventistas del séptimo día “deben ser conocidos… como ciudadanos notables… por su trabajo en favor del bien común”. “Debemos apoyar con nuestro servicio y nuestros medios, y hasta donde sea posible y coherente, todos los esfuerzos correctos en favor del orden y el mejoramiento social”, manteniendo “siempre, tranquila y firmemente, una actitud intransigente en favor de la justicia y la rectitud en los asuntos cívicos”.−“Normas de vida cristiana”, p. 181.

Además del ministerio terrenal de Jesús, la Escritura da otros ejemplos de cuando el pueblo de Dios tiene “capital social”. Lee los siguientes pasajes y describe las relaciones positivas que estos personajes tuvieron con personas “de afuera”, y cuál fue el resultado: Hech. 7:9, 10; Gén. 41:38-45; Dan. 2:46-49; 6:1-3.

Claro, podemos no tener lo que se ve aquí, pero ese no es el punto. Estos hombres exhibieron fortaleza de carácter que impresionó a quienes los rodeaban. En Patriarcas y profetas (pp. 216-218, 221, 222) y Profetas y reyes (p. 466) se indica que estos hombres ganaron la confianza y el favor de los “paganos” por su bondad, fidelidad, sabiduría, buen juicio, habilidades, noble dignidad e integridad constante.

 

Miércoles 31 de agosto:

El valor del capital social

Las iglesias son mayormente grupos de voluntarios, con presupuestos limitados. El capital social aumenta la posibilidad de que tu iglesia pueda alcanzar metas significativas que no podrían alcanzar sola. En algunos países, donde existe la costumbre de que los agricultores se ayuden entre sí para reunir la cosecha, son un ejemplo de capital social. Es decir, aunque necesitamos considerar cada situación por sí misma, cuando se pueda y sea práctico, debemos cooperar con otros a fin de alcanzar nuestras metas.

Lee Nehemías 2:1 al 9. ¿Cuál fue el resultado de la confianza que tenía el rey Artajerjes en Nehemías?

“Los recursos que le faltaban [a Nehemías] los solicitaba a los que estaban en condiciones de dárselos. Y el Señor sigue dispuesto a obrar en los corazones de los que se hallan en posesión de sus bienes, para que los entreguen en favor de la causa de la verdad. Los que trabajan para él deben valerse de la ayuda que él induce a los hombres a dar… Los donantes no tienen quizá fe en Cristo ni conocen su palabra; pero sus donativos no deben ser rehusados por este motivo” (PR 468).

Es impresionante que Dios actuara sobre los corazones de paganos para ayudar a su propia obra. Esta es una lección importante. Hasta donde podamos, debemos estar dispuestos a trabajar con otros, aunque no sean de nuestra fe o no tengan ninguna religión, si hará progresar la causa de Cristo. No obstante, tenemos que ser cuidadosos para no formar alianzas que puedan comprometernos. Podemos, con cuidado y oración, trabajar con otros cuya ayuda puede ser útil para lo que queremos hacer en bien de la comunidad como un todo. A menudo, gobiernos, empresas y personas privadas, impresionados por nuestra obra humanitaria, ofrecerán su apoyo. Este apoyo no debe ser aceptado o rechazado automáticamente, sino que, antes de tomar una decisión, debe ser considerado con oración, ayuda y consejo.

¿Cuáles son algunas maneras en que puedes construir “capital social” en tu comunidad, que más tarde pueda dar beneficios positivos, no para ti mismo, sino para otros?

 

Jueves 1 de septiembre:

Favor con todas las personas

No hay duda de que Dios nos ha bendecido, como pueblo, con mucha luz. Esta luz no cae solo sobre la teología, como una comprensión de la Cruz, el Santuario, el estado de los muertos, el sábado y la gran controversia, que son grandes bendiciones en sí mismas. Cuando pensamos en la luz que recibimos con respecto a la salud y la curación, ciertamente tenemos mucho que ofrecer a quienes nos rodean.

De hecho, el mensaje de la salud puede ser un poderoso punto de contacto para ayudarnos a alcanzar a nuestras comunidades. Después de todo, aun aquellos que podrían no tener ningún interés (al comienzo, por lo menos) en nuestras creencias se interesan en tener buena salud. Qué oportunidad para nosotros de compartir lo que hemos recibido. Como ya hemos visto, Jesús dijo: “Porque todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Luc. 12:48). Y no hay duda: a nosotros se nos ha dado mucho.

Lee Deuteronomio 4:1 al 9. ¿Qué dijo el Señor a su pueblo en esa ocasión, y de qué maneras el principio aquí expresado se aplica a nosotros, incluso aquel de obedecer todo lo que Jesús les había mandado?

Hace unos años, una congregación adventista del séptimo día pensaba en este tema: “¿Nos extrañaría nuestra comunidad si de repente desapareciéramos?” La respuesta fue sencilla. No, nadie nos extrañaría. Su comunidad no tenía confianza en ellos.

Como no les gustó la respuesta, decidieron cambiar: en lugar de edificar paredes, edificarían puentes. Cuidando de no comprometer lo que sabían que era la verdad, se asociaron con organizaciones que ya estaban haciendo la obra de Dios. Se unieron a esas organizaciones en forma constante, no solo para algún proyecto, sino manteniendo un programa permanente que benefició a sus comunidades. No quedaron dudas: las actitudes hacia la iglesia cambiaron pronto.

Lee Hechos 2:42 al 47. ¿Qué conexión hubo en la iglesia primitiva entre “teniendo favor con todo el pueblo” (Hech. 2:47) y el crecimiento de la iglesia? Compara los valores mencionados en este pasaje con los valores de tu iglesia.

 

Viernes 2 de septiembre

Para Estudiar y Meditar:

Lee Marcos 5:18-20; Lucas 8:38, 39; Hechos 5:12-16; “Nuestro Ejemplo”, El ministerio de curación, pp. 11-18; “La gracia de la cortesía”, Mensajes selectos, t. 3, pp. 270-274 (especialmente las pp. 271, 272); “Dejad los niños venir a mí”, El Deseado de todas las gentes, pp.472-476; y “Ayudo a los oprimidos”, Meditaciones matinales 1953, p. 249.

No hay dudas de que existen muchas maneras en que tu iglesia y tú pueden cooperar con otras iglesias y organizaciones para el bien de la comunidad. Es vital para tu iglesia local saber qué necesidades tiene la comunidad y, entonces, hasta donde sea posible, trabajar en armonía con otros para atenderlas. ¿Qué mejor manera de construir confianza entre la comunidad y aun entre otras iglesias? Cuando se establece una confianza mutua entre tu iglesia y la comunidad a la que se dirigen, se ha puesto el fundamento para que puedan avanzar hacia seguir a Jesús, porque “esta obra no será ni puede ser infructuosa” (MC 102). Solo Dios sabe cuántas personas han sido ganadas, o serán ganadas, por el sencillo acto de buscar hacer el bien a los que están necesitados.

Preguntas para Dialogar:

  1. ¿De qué forma reconciliamos esta idea de edificar buenos vínculos y lograr un buen nombre en la comunidad, con la advertencia de Jesús en Mateo 10:22: “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”? ¿De qué modo resolvemos esto, que parece ser una fuerte contradicción?
  2. En la clase, analicen tu respuesta a la pregunta: ¿Cómo es la fe verdadera? Es decir, si realmente tenemos una fe salvífica en Jesús, ¿qué será diferente acerca de nosotros, comparados con los que no tienen esa fe?
  3. Debemos pensar con mucho cuidado el tema de las donaciones de otros que no son de nuestra fe. Como vimos en la sección del miércoles, Elena de White habla favorablemente acerca de recibir donaciones de aquellos que no son creyentes en Jesús. En El ministerio de curación, sin embargo, ella habló duramente contra las iglesias que aceparon dinero de quienes estaban en el negocio de las bebidas alcohólicas (aun miembros de iglesia reconocidos). Ella dijo que el dinero de estas personas “está manchado de sangre. La maldición recae sobre él” (p. 262). ¿De qué manera podemos distinguir entre lo bueno y lo malo en relación con decidir de quién aceptaremos contribuciones o con quién cooperaremos, aún para una causa buena?