≡ Menu

 “Abraham, el primer misionero”

Lección 2: Para el 11 de julio de 2015

 

Sábado 4 de julio

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 12:1-3; 14:8-24; Hebreos 11:8-19; Gálatas 3:6; Génesis 12:6, 7; 18:18, 19.

Para Memorizar: “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Gál. 3:6-8).

No es coincidencia que, a veces, se llame a las tres principales religiones del mundo, el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, las “fes de Abraham”. Es porque las tres, de un modo u otro, encuentran sus raíces en este gran hombre de Dios.

Aunque Abraham es admirado como el ejemplo definitorio de fidelidad, esta lección examinará esta fidelidad desde un ángulo diferente. Es decir, lo veremos como misionero, como alguien llamado por Dios para ir a otra tierra y testificar allí acerca del verdadero Dios, el Creador y Redentor.

Dios le dio a Abraham, y a su familia después de él (ver Gál. 3:29), un propósito triple: 1) ser receptores y guardianes de la verdad de Dios que se perdió temprano en la historia de la humanidad; 2) ser el canal mediante el cual el Redentor entraría a la historia; y 3) como fieles siervos de Dios, ser una luz para las naciones y para quienes necesitaban conocer a Dios.

 

Domingo 5 de julio:

El llamado de Abraham

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gén. 12:1-3).

Abram –cuyo nombre significa “el padre es exaltado” y que fue cambiado a Abraham, “el padre de multitudes”− creció en Ur, en lo que ahora es Iraq. Dios lo llamó a separarse de su contexto social y espiritual conocido, y migrar a un país que no le era familiar. Allí, Dios conduciría una transformación espiritual que duró cien años y lo hizo el “padre de los fieles”. En medio de luchas personales y familiares, Abraham llegó a ser el prototipo misionero de varios grupos de pueblos, y un respetado líder que testificó de su fe en Dios.

Lee Génesis 12:1 al 3. ¿Qué principios puedes encontrar que tienen aplicación para cualquiera de nosotros en nuestra situación específica? Es decir, ¿qué experimentó Abraham que podríamos experimentar también nosotros? (Ver también Heb. 11:8-10).

El patriarca fue llamado a dejar su pasado tras de sí, a salir por fe, a creer lo que parecía increíble, a hacer lo que Dios lo llamaba a hacer. Y, como resultado de su fidelidad, todas las naciones de la tierra serían bendecidas.

A muchos de nosotros se nos prueba como a Abraham. Por supuesto, podremos no oír la voz de Dios hablándonos directamente, pero él nos llama por las enseñanzas de su Palabra y los eventos de su providencia. Puede pedirnos que dejemos una carrera que promete riqueza y honor, que abandonemos asociaciones provechosas o que nos separemos de nuestra familia; hasta podríamos tener que entrar en lo que parecería ser un sendero de negación propia, dificultades y sacrificios. Pero si somos llamados, ¿cómo podemos rehusarnos?

En hebreo, Génesis dice, literalmente: “Y Dios dijo a Abram, sal por ti mismo de tu tierra…” Se le dijo “por ti mismo”; es decir, por su propio bien. ¿Cómo entenderíamos lo que eso significa, y de qué modo podemos aplicarlo a nosotros mismos?

 

Lunes 6 de julio:

El testimonio de Abraham a los reyes

Lot era un pariente de Abraham que lo acompañó en algunos de sus viajes. Su elección de vivir en el bien regado valle del Jordán lo llevó a la compañía de los hombres malvados de Sodoma (Gén. 13:1-13). Allí fue rescatado, primero por Abraham (Gén. 14:11-16), y más tarde por dos ángeles (Gén. 19).

Cuando Abraham oyó que su pariente Lot estaba en dificultades, decidió ayudarlo. Para rescatar a Lot, Abraham encabezó una fuerza militar de más de trescientos hombres de su propio entorno familiar. En la batalla por Sodoma participaron muchos reyes, y Abraham resultó el vencedor.

Lee Génesis 14:8 al 24. ¿Qué dicen los actos de Abraham acerca de su carácter y, en consecuencia, acerca de su fe en su Dios?

Abraham reveló el poder de Dios a los reyes que él conquistó. Aun durante su misión de rescate, el “padre de los fieles” no perdió de vista su llamado divino de ser una bendición para las naciones.

“El adorador de Jehová no solo había prestado un gran servicio al país, sino también se había revelado como un hombre de valor. Se vio que la justicia no es cobarde, y que la religión de Abraham le daba valor para mantener el derecho y defender a los oprimidos. Su heroica hazaña le dio amplia influencia entre las tribus circunvecinas. A su regreso, el rey de Sodoma le salió al encuentro con su séquito para honrarlo como conquistador. Le pidió que conservase los bienes, solicitándole solo la entrega de los prisioneros. Conforme a las leyes de la guerra, el botín pertenecía a los vencedores; pero Abraham no había emprendido esta expedición con el objeto de obtener lucro, y rehusó aprovecharse de los desdichados; solo estipuló que sus aliados recibiesen la porción a la que tenían derecho” (PP 129).

Piensa en tu trato con otros. ¿Qué clase de testimonio presentas acerca de tu fe?

 

Martes 7 de julio:

Ejemplo de fe

Aunque lejos de ser perfecto, Abraham era un hombre de Dios, y en la Biblia, aun en el Nuevo Testamento, se lo usa como un ejemplo de fidelidad y de lo que significa ser salvo por la fe (ver Gén. 15:6; Gál. 3:6).

Lee Hebreos 11:8 al 19. ¿Qué nos dice acerca de Abraham y su fe, que es muy importante para el que quiera ser un misionero para Dios, en cualquier situación que sea posible?

Dios quería usar a Abraham, pero lo primero que este tuvo que hacer fue dejar atrás su pasado. La lección aquí es obvia para cualquiera de nosotros, especialmente para los que tenemos un pasado que no está en armonía con la voluntad y la Ley de Dios, lo que nos incluye a todos.

Sorprende también el hecho de que Abraham salió, “sin saber a dónde iba” (Heb. 11:8). La mayoría de los misioneros sabe a dónde va en el sentido geográfico. En otro sentido, cuando cualquiera de nosotros da el gran salto de fe y entrega su corazón por completo a Dios, realmente no sabe (por lo menos en el corto plazo) adónde se encontrará al final (aunque a largo plazo la certeza es absoluta). Si lo supiéramos, no se requeriría mucha fe; por ello, no saber es un prerrequisito para ser realmente capaz de vivir por fe.

Otro punto aquí es que Abraham esperaba “la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (vers. 10). Abraham mantuvo en su mente el cuadro grande; sabía que, sin importar cuáles fueran las luchas y dificultades, al final, el esfuerzo habría valido.

También sabía que no era un mero extranjero en “la tierra prometida”, sino que era uno de los “extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (vers. 13). Por precioso que este mundo y nuestras vidas en él parezcan ahora –que es todo lo que tenemos por el momento–, no son la historia completa.

Y por supuesto, el mayor ejemplo de fe en el Antiguo Testamento fue lo que Abraham estuvo dispuesto a hacer con su hijo sobre el monte Moriah, por orden de Dios.

¿De qué maneras has experimentado lo que significa “salir” por fe? ¿Qué dificultades tuviste que afrontar? ¿Qué gozos experimentaste? Sabiendo lo que sabes ahora, ¿qué podrías haber hecho en forma diferente?

 

Miércoles 8 de julio:

Abraham, el peregrino

Un estudio de la vida de Abraham revela que su fe incluyó difíciles luchas contra la duda y la incredulidad en el poder de Dios. Los antepasados de Abraham eran idólatras (Jos. 24:2), y este antecedente tal vez explique por qué no siempre tuvo confianza total en el poder de Dios. Dos veces mostró cobardía y le pidió a Sara que dijera una media verdad (Gén. 12:11-13; 20:2). Además, se rió (Gén. 17:17) cuando se le dijo que tendría un hijo de Sara. Sin embargo, y a pesar de sus faltas, Abraham todavía fue usado por Dios pues quería ser usado por él; por lo tanto, de este modo, Dios pudo moldear su carácter.

Un medio que Dios usó para hacer de Abraham un reformador y misionero fueron sus muchas peregrinaciones. El viajar es educativo en sí mismo. Abre a la persona a nuevas ideas y a las posibilidades de cambio. Las peregrinaciones a Jerusalén eran una parte importante y requerida de la adoración de los israelitas. Los cambios que experimentaban los peregrinos, cuando tenían que caminar largas distancias, dormir en otros lugares, comer alimentos diferentes, afrontar otros climas y encontrarse con otras personas, fortalecían su fe por su vulnerabilidad. La adoración, con sacrificios y ofrendas, danzas sagradas y recitación de salmos, ayudaban al pueblo de Dios a confirmar su identidad y sus tradiciones.

Desde su lugar de nacimiento en Ur, hasta el sitio de su sepultura en Hebrón, Abraham visitó por lo menos quince áreas geográficas diferentes. La mayor parte de los episodios misioneros y de reforma en su vida están conectados con sus jornadas.

¿Cuáles son algunas de las lecciones espirituales que experimentó Abraham en los siguientes lugares?

  • More, en Siquem (Gén. 12:6, 7)
  • Hebrón (Gén. 13:18-14:20)
  • Mamre (Gén. 18:1, 20-33)
  • Monte Moriah (Gén. 22:1-14)

 

Jueves 9 de julio:

“Abraham: misionero en su propia casa”

“…habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra […] Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Gén. 18:18, 19). ¿Qué lecciones importantes acerca de la fidelidad y de servir a Dios encontramos en estos textos?

“Dios llamó a Abraham para que fuera maestro de su palabra, lo escogió para que fuese padre de una gran nación, porque vio que instruiría a sus hijos y a su casa en los principios de la Ley de Dios. El poder de la enseñanza de Abraham se debió a la influencia de su vida. Formaban su casa más de mil personas, muchas de las cuales eran jefes de familia, y no pocas recién convertidas del paganismo” (Ed 187).

Las actividades misioneras tendrán más éxito cuando están respaldadas por una vida familiar en armonía con los designios de Dios. La historia de la Biblia y de la iglesia nos dice que la mayoría de las primeras iglesias cristianas se reunían en casas y estaban compuestas por familias. Una de las razones por las que Abraham fue elegido era que Dios vio su habilidad de dirigir a sus hijos y a su casa en el camino del Señor. El propósito de Dios en la familia iguala a su propósito en las misiones: es decir, “hacer justicia y juicio” (Prov. 21:3).

¿Qué ejemplos encuentras, de la familia de Abraham, que muestran que esta fue fiel a Dios? Ver Heb. 11:11, 20.

Por supuesto, en la Biblia también podemos encontrar ejemplos de hombres piadosos cuyas familias no siguieron el camino del Señor. Sin embargo, lo que quieren decir los textos es claro: la fe y el ejemplo de Abraham fueron suficientemente fuertes para que los de su casa aprendieran a guardar “el camino de Jehová” (Gén. 18:19).

¿Qué significa para ti la frase “guardar el camino de Jehová”? ¿De qué manera se “guarda el camino de Jehová”?

 

Viernes 10 de julio

Para Estudiar y Meditar:

“Dios llamó a Abraham, lo prosperó y lo honró; y la fidelidad del patriarca fue una luz para la gente de todos los países donde habitó. Abraham no se aisló de quienes lo rodeaban. Mantuvo relaciones amistosas con los reyes de las naciones circundantes, y fue tratado por algunos de ellos con gran respeto; su integridad y desinterés, su valor y benevolencia, representaron el carácter de Dios. A Mesopotamia, a Canaán, a Egipto y hasta a los habitantes de Sodoma, el Dios del cielo se les reveló por medio de su representante” (PP 384).

Preguntas para Dialogar:

  1. Por miles de años la historia de Abraham e Isaac sobre el monte Moriah ha entusiasmado y desafiado a los fieles, y ha evocado burla y ridículo entre los que la veían como un acto de crueldad y barbarismo. Lee otra vez la historia en Génesis 22. ¿Qué grandes lecciones podemos sacar de ella? ¿Qué nos enseña sobre la Cruz y el terrible costo del pecado? ¿Qué podemos aprender acerca de lo que implica dar un salto de fe? ¿Por qué esta historia perturba a tantos?
  2. Lee Génesis 12:11 al 13, y 20:2, dos informes en los que Abraham, un hombre de Dios, mostró falta de fe. ¿Qué nos enseñan de estos incidentes?
  3. Uno de los textos más famosos de la Biblia es Génesis 15:6. ¿Qué dice? ¿En qué contexto se dio? ¿Cómo se usa este pasaje en el Nuevo Testamento (ver Rom. 4:3; Gál. 3:6; Sant. 2:23)? ¿Qué dice sobre la fe, las obras, y la salvación?
  4. ¿Quiénes fueron algunos de los grandes líderes religiosos cuyos miembros de familia no siguieron el “camino de Jehová”? ¿Qué podemos aprender de estas historias, que pueda auxiliar a quienes luchan por ayudar a los miembros de su familia a ser fieles?
{ 0 comments }