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Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2015

 “Las misiones interculturales”

Lección 8: – Para el 22 de agosto de 2015

Sábado 15 de agosto

Lee Para el Estudio de esta Semana: Juan 4:4-30; Mateo 8:5-13; Marcos 5:1-20, 21-28; Lucas 17:11-19; Juan 12:20-32.

Para Memorizar: “He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio” (Mat. 12:18).

Es interesante que Jesús haya pasado buena parte de su ministerio temprano en Galilea, llamada “Galilea de los gentiles” (Mat. 4:15), sin duda por la influencia no judía en la provincia. En esta región, en Nazaret, Jesús vivió la mayoría de sus años antes de comenzar su ministerio público. Gracias a su ubicación, Nazaret estaba cerca de las rutas principales que recorrían las unidades del ejército romano, así como las caravanas de mercaderes. Como resultado, Jesús debe de haber estado en contacto con no judíos durante toda su vida temprana (sin mencionar el tiempo que estuvo en Egipto).

Después de su rechazo en Nazaret (ver Luc. 4:16-31), Jesús centró su ministerio en la cosmopolita ciudad galilea de Capernaum. Estos contactos con los gentiles y su mundo impactaron en su ministerio y enseñanzas. Aunque se concentró en Israel, el mundo más amplio era su preocupación. Durante su ministerio, entre su bautismo y su ascensión, Jesús tuvo contacto directo con personas de otras naciones en, por lo menos, seis ocasiones. Consideraremos los informes de estos contactos.

 

Domingo 16 de agosto:

La mujer samaritana

En tiempos de Jesús, el antiguo Israel se dividía en tres provincias: Galilea, Samaria y Judea. Samaria estaba situada entre Galilea y Judea. Los samaritanos adoraban al Dios de Israel, pero también adoraban a dioses paganos importados de países extranjeros. Como campo misionero inicial, Samaria era ideal para los apóstoles, porque geográficamente estaba cerca de Israel.

Lee Juan 4:4 al 30. ¿Qué podemos aprender de esta historia acerca del modo en el que Jesús testificaba a los no judíos? ¿En qué aspectos Jesús se salió de los límites de la tradición a fin de alcanzar a esta mujer?

La mujer samaritana estaba alerta, bien informada acerca de la historia de su pueblo, e hizo preguntas inteligentes. Ella dirigió la conversación con sus preguntas. Sin embargo, Jesús eligió de sus preguntas y afirmaciones aquello que podría beneficiar espiritualmente a la mujer. El único punto donde Jesús cambió la conversación fue cuando le pidió que trajera a su esposo, sabiendo que ella no estaba casada, pero que había estado con varios hombres. Por supuesto, pedirle que hiciera eso abrió el camino para que él se acercara a ella, por incómoda se encontrara. No obstante, al hacerlo, pudo testificar de una manera poderosa.

Además, no debemos perder de vista lo que dice en Juan 4:27. Los discípulos se sorprendieron de que Jesús hablara con esta mujer extranjera. Jesús transgredió unas pocas costumbres judías: primero, pedirle a una mujer samaritana que le diera de beber; segundo, estar a solas con ella. En Israel, un hombre nunca debía ser visto a solas con una mujer, a menos que fuera miembro de su familia. Jesús seguía la costumbre judía cuando estaba en Israel. Sin embargo, en Samaria, se encontraba fuera del territorio judío y no estaba atado a sus tradiciones aun cuando, como vimos en otra parte, Jesús distinguía entre tradiciones humanas, y los mandatos y preceptos de Dios.

¿Cuán lejos de tu “zona de confort” estás dispuesto a ir a fin de ministrar a otros? ¿Cuán lejos debes ir?

 

Lunes 17 de agosto:

El oficial militar romano

Lee Mateo 8:5 al 13 (ver también Luc. 7:1-10). ¿Qué nos enseña esta historia sobre el modo en que aun las más grandes divisiones culturales pueden romperse por el bien del evangelio?

En Capernaum, un oficial militar romano con grado de centurión (comandante de cien hombres) buscó a Jesús. Los judíos se sentían mal por la ocupación del ejército romano y muchos romanos odiaban a los judíos. A pesar de esta enorme división cultural y política, podemos ver la estrecha relación que había entre este romano y los judíos.

Lucas dice que el centurión fue a los “ancianos de los judíos” (Luc. 7:3) para pedirles que llamaran a Jesús. Y es interesante que ellos hicieron precisamente eso: le pidieron a Jesús que fuera a sanar al siervo del centurión. ¿Quiénes eran estos ancianos? Los textos no lo dicen, pero parece que su relación con Jesús diferente que la de otros líderes.

Por otro lado, el centurión era obviamente un hombre de fe; sus palabras a Jesús: “solamente di la palabra, y mi criado sanará” (Mat. 8:8), son un testimonio increíble de su creencia en Jesús. El centurión “no aguardó para ver si los judíos mismos recibirían a Aquel que declaraba ser su Mesías. Al resplandecer sobre él ‘la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo’ (Juan 1:9), aunque se hallaba lejos, había discernido la gloria del Hijo de Dios” (DTG 284).

El centurión comprendía y respetaba la sensibilidad religiosa judía. Sabía que, de acuerdo con la ley, un judío no podía entrar en la casa de un gentil; así que pidió que Jesús ministrara desde la distancia. El criado se sanó. La fe del centurión gentil fue recompensada. Jesús señaló que el centurión era un prototipo del gran día en que personas de todas partes del mundo se unirían a los patriarcas judíos en el banquete mesiánico.

Además de lo que nos ofrece el informe de esta curación, podemos ver que la gran división cultural no fue capaz de mantener separados a estos judíos del capitán romano. ¿Qué lecciones podemos obtener acerca del modo de aprender a trascender cualquier diferencia cultural que podamos (con limpia conciencia) a fin de alcanzar a otros?

 

Martes 18 de agosto:

Tratando con demonios

Lee Marcos 5:1 al 20, y Mateo 15:21 al 28. ¿En qué sentido estas historias nos ayudan a entender cómo se relacionaba Jesús con los no judíos? ¿De qué forma comprendemos las palabras de Jesús a la mujer cananea? Además, ¿qué lecciones deberían haber aprendido los discípulos, al ver a Jesús ministrando a los que no eran parte del pueblo del pacto?

La región de los gadarenos estaba en la orilla oriental del Mar de Galilea. Era un área anteriormente dominada por Grecia, pero había llegado a ser parte de la provincia romana de Judea. El hombre de Gadara estaba obviamente poseído, y esa posesión se manifestaba de maneras horribles. Realmente necesitaba ayuda divina, y la obtuvo.

Que esta liberación ocurriera en territorio gentil es confirmado por la presencia de cerdos. Es interesante notar la reacción a esta pérdida económica cuando los cerdos se ahogaron: los aldeanos le pidieron a Jesús que saliera de su territorio. Jesús, a su vez, le pidió al hombre sanado que se quedara. Debía testificar a su propio pueblo acerca de Jesús; sin duda, su vida transformada, aun más que sus palabras, sería un testimonio poderoso.

En el siguiente incidente, esta niña de Sidón estaba “gravemente atormentada por un demonio” (Mat. 15:22). Su madre, cananea, ilustra cómo esa región era un crisol de razas. Sus antepasados cananeos habían sido desplazados de su tierra cuando Israel la heredó bajo el liderazgo de Josué. Aquí vemos otra vez a Jesús alcanzando a los que no eran israelitas.

Al hablarle, Jesús usó un lenguaje un tanto áspero, comparando a su gente con perros, pero esto probó su fe y mostró su humilde disposición para conseguir la ayuda que necesitaba.

“El Salvador está satisfecho. Ha probado su fe en él. Por su trato con ella, ha demostrado que aquella que Israel había considerado como paria, no es ya extranjera sino hija en la familia de Dios. Y como hija, es su privilegio participar de los dones del Padre. Cristo le concede ahora lo que le pedía, y concluye la lección para los discípulos” (DTG 367, 368).

La lección era que, contrariamente a su comprensión, la obra del evangelio no era solo para los judíos, sino que debía ir también a otras naciones.

 

Miércoles 19 de agosto:

Diez leprosos

Lee Lucas 17:11 al 19. ¿Qué lecciones hay aquí para nosotros, independientemente de nuestra nacionalidad u origen?

Nota que estos hombres desafortunados conocían a Jesús. Lo llamaron por su nombre y por su título, rogándole su intervención. También es fascinante que no fueron limpiados allí mismo, en el instante. Se les dijo que fueran a presentarse a los sacerdotes, como lo manda Levítico 14:2. Al darse vuelta e ir a ellos, mostraron que creyeron en él y en su poder para sanarlos.

Sin embargo, solo el samaritano expresó aprecio por lo que Jesús había hecho. Los nueve fueron a los sacerdotes, pero se olvidaron de agradecer a su Sanador. El samaritano, como dicen los textos, volvió aun antes de ir a los sacerdotes. Aunque el texto no dice que los otros nueve eran judíos, es probable que lo fueran. El que Lucas mencione, específicamente, que él era samaritano y que Jesús lo llamó “este extranjero” (Luc. 17:18) hace más probable que los otros nueve fueran judíos. Los judíos no se relacionaban con los samaritanos, pero su enfermedad trascendía esas barreras. La tragedia que les era común, “el compañerismo del sufrimiento”, como lo llamó Alberto Schweitzer, había roto una división étnica. Su necesidad de limpieza, curación y salvación los había llevado a Jesús.

No obstante, los samaritanos y otros extranjeros no eran la meta inmediata del ministerio de Jesús: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mat. 15:24). Su plan era establecer primero una base misional fuerte entre los judíos. Sin embargo, en su ministerio dio evidencias de que el evangelio debía ir a todo el mundo. Aunque esto llegó a ser claro solo después de su resurrección, antes de su muerte Jesús hizo cosas que habrían de abrir la mente de los discípulos a la idea de que la misión mundial llegaría a ser su tarea principal.

Aunque todos esos hombres demostraron tener fe, solo uno volvió y le agradeció a Jesús por lo que había recibido. ¿Por qué la alabanza y la gratitud son tan importantes para la fe? ¿Por cuáles cosas debes estar agradecido? Piensa cuán feliz serías si constantemente las recordaras; y ¿cómo deberías agradecer a Dios por todo que has recibido?

 

Jueves 20 de agosto:

Los griegos y Jesús

“Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado” (Juan 12:20-23). ¿Cómo nos ayuda este incidente a comprender el clamor sincero de las personas, en todas partes, por tener salvación, tener esperanza y obtener respuestas que solo se pueden encontrar en Jesús?

Estos griegos probablemente eran conversos al judaísmo, ya que podían entrar hasta el patio de los gentiles. Los comentadores notan que estos griegos fueron a Felipe quien, aunque era judío, tenía un nombre griego, lo que podría haberlos atraído hacia él. De este modo, aunque la obra pionera cristiana puede lograrse con misioneros extranjeros que tienen sensibilidad cultural y mucha simpatía por las personas a las que quieren alcanzar, la obra más efectiva la pueden realizar aquellos con el mismo trasfondo que ellas.

Los griegos llegaron pocos días antes de la crucifixión. Sin duda se maravillaron por las palabras de Cristo acerca de su sufrimiento, muerte y victoria final. (La voz del cielo les dio también algo en qué pensar.) Jesús puede haberse animado porque deseaban “verlo”. La llegada de ellos señaló el comienzo de la evangelización mundial. Ya los fariseos habían dicho: “El mundo se va tras él” (Juan 12:19).

Lo que vemos aquí son hombres ajenos al judaísmo que querían ver a Jesús. ¡Qué señal de que el mundo estaba listo para su muerte expiatoria! Estos griegos, que representan a las naciones, tribus y pueblos del mundo, eran atraídos hacia él. La cruz del Salvador atraería a personas de todas las regiones y de todos los tiempos posteriores (vers. 32). Los discípulos encontrarían el mundo listo para recibir el evangelio.

Lee Juan 12:20 al 32. ¿Qué dice aquí Jesús acerca de perder la vida a fin de ganarla? ¿Por qué diría eso en este contexto inmediato? ¿De qué manera has experimentado lo que está diciendo?

 

Viernes 21 de agosto

Para Estudiar y Meditar:

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mat. 8:11, 12). Aunque estas palabras se pronunciaron en un contexto específico, con referencia a cierto pueblo específico, no deberíamos pasar por alto el principio. Los que han recibido grandes privilegios, grandes ventajas en términos de verdades espirituales y teológicas, necesitan ser cuidadosos. Es fácil llegar a ser complacientes acerca de las verdades que recibimos, verdades que, en algunos casos, nadie más está predicando y enseñando. Primero, necesitamos asegurarnos de que nos mantenemos basados en estas verdades; y segundo, necesitamos estar dispuestos a enseñarlas a quienes todavía no las conocen.

Preguntas para Dialogar:

  1. La cruz nos mostró la absoluta universalidad de toda la humanidad. Ante Dios, todos somos pecadores y todos necesitamos gracia para salvarnos. No obstante, muchos grupos a menudo se ven como superiores a otros. Esto es común, y ha sido así en toda la historia. ¿Qué sucede contigo y tu propio grupo étnico, social, financiero o cultural? ¿Qué hay de malo en esa actitud, y cómo puedes aprender a cambiarla al pie de la Cruz?
  2. La mujer junto al pozo volvió y testificó a su propio pueblo acerca de Jesús. ¿Qué nos enseña esto acerca de las misiones y de la importancia de usar a los que son de una cultura específica para alcanzar a su propio pueblo?
  3. Los griegos querían ver a Jesús. Sin duda, habían escuchado de él o habían visto algunas de las cosas que había hecho. Por supuesto, Jesús está ahora en el cielo, y la iglesia, su pueblo, lo representan aquí en la tierra. ¿Qué significa para nosotros esto en términos de la clase de vida que vivimos y la clase de testimonio que damos?
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