Maestros

Edición para maestros. Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2016

“La restauración de todas las cosas”

Lección 1: Para el 2 de julio de 2016

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Génesis 1:26, 27.

 

Enseña a tu clase a:

Saber que el pecado arruinó la imagen de Dios en los seres humanos, pero sus seguidores son llamados para ayudar a restaurar esa imagen, mientras esperan la restauración final cuando regrese Jesús.

Sentir empatía por la gente que no llega al ideal de Dios, en lugar de sencillamente criticarlos.

Hacer planes para seguir personalmente el ejemplo de Cristo al tratar a todos con respeto, ministrando a la gente en sus necesidades, trabajando para restaurar la imagen de Dios en ellos.

 

 Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Reparar el daño
    1. ¿Cuáles son algunos aspectos clave de la imagen de Dios otorgados a Adán y Eva en la Creación?
    2. Sugiere algunos ejemplos de lo que sucede a las personas cuando se apartan de la imagen de Dios.
    3. ¿Qué indicios de la imagen original de Dios, con los que fueron creados, permanecen en los seres humanos?
  2. Sentir: El gozo de la restauración
    1. ¿Cómo reaccionamos cuando vemos evidencia del quebranto causado por el pecado? ¿Esto todavía conmueve nuestro corazón? ¿O hemos permitido que nos endurezcamos?
    2. ¿Qué influencias actúan para disminuir nuestra sensibilidad al quebranto humano? ¿Qué función podrían tener los medios en esto?
  3. Hacer: Restaurar la imagen
    1. ¿Cuáles son los pasos que debemos dar para que se restaure la imagen de Dios en nuestras vidas?
    2. ¿Qué significa restaurar la imagen de Dios en las personas? ¿Cómo podemos ayudar a lograrlo?

 

 Resumen

Dios creó a los seres humanos con libertad de elección, un atributo que refleja la imagen de Dios. Trágicamente, Adán y Eva usaron mal el don y, como resultado, el pecado casi borró la imagen de Dios en la humanidad. Como seguidores de Cristo, se nos llama a ayudar a reparar esa imagen, mientras esperamos el día de su completa restauración.

 

 CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Génesis 1:27.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Los resultados del poder destructor del pecado pueden verse cada día en las noticias que llegan de todo el mundo: guerras, hambres, desastres naturales, terrorismo, y la lista sigue. Experimentamos muchos reflejos de la creación original de Dios, tales como el amor, el gozo y la belleza de la naturaleza. Pero, también presenciamos relaciones quebrantadas, familias enemistadas, pobreza, enfermedad y crimen. Como adventistas del séptimo día, esperamos el retorno de Jesús, cuando traerá sanidad, haciendo nuevas todas las cosas y restaurando en nosotros la imagen de Dios (Gén. 1:27).

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Durante el repaso de esta lección, puede ser fácil enredarse en la teoría y las generalizaciones. Dirige la conversación con ejemplos prácticos de cómo nosotros, como adventistas, podemos participar en la restauración de la imagen de Dios.

Actividad inicial: Invita a la clase a considerar los efectos dañinos del pecado. Pide a los miembros que den ejemplos específicos de quebranto –sin dar nombres de personas– que presenciaron durante la semana pasada. Puede ser un amigo cuyo matrimonio se está destruyendo, o un colega en el trabajo cuyo hijo está en las drogas y le produce dolor.

Después de unos minutos de compartir y analizar estos ejemplos, usando un pizarrón o un papel grande, anota dos encabezamientos: Quebranto y Restauración (si no tienes estos elementos, conversen sobre el tema). Invita a la clase a sugerir cinco ejemplos importantes de quebranto en la comunidad local: ya sean problemas de relaciones, uso de drogas o crímenes. Después que la clase convino en cinco ejemplos, anótalos bajo el título “Quebranto”. Luego, pide a la clase que sugieran ejemplos prácticos de cómo la iglesia podría ayudar a sanar y a restaurar las cinco áreas anotadas. Escribe las sugerencias bajo el encabezamiento “Restauración”. Luego invita a la clase a tomar unos momentos para orar específicamente por cada uno de los cinco ejemplos de quebranto anotados, y a pedir oportunidades y sabiduría para poner en acción, como iglesia, las soluciones sugeridas para atender esas áreas.

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Dios está en la tarea de restaurar a los seres humanos a la condición y propósito con que los creó originalmente. Este proceso de restauración comienza ahora, pero concluirá definitivamente cuando Jesús retorne. Hasta entonces, él nos invita a cada uno a unirnos a él en su ministerio de restauración de un mundo quebrantado. Asegúrate que en la conversación exploren pasos prácticos, que podemos dar, para ser parte de esta restauración.

Comentario de la Biblia

I. Reparar lo arruinado

(Repasa, con tu clase, Gén. 1:26, 27; 9:6, 7.)

Desde la profundidad y la altura inmensurables de su propio amor y perfección, Dios creó nuestro mundo. Vez tras vez en todo el proceso, evaluó su obra creadora como “buena” (Gén. 1:4, 10, 12, 18, 21, 25, 31). Como cumbre de la creación, Dios creó a los seres humanos como varón y mujer “a la imagen de Dios” (Gén. 1:27). Y cuando los creó, los bendijo (Gén. 5:2).

Solo podemos imaginar cómo habría sido este mundo, si Adán y Eva, recién creados y bendecidos, hubieran elegido obedecer a Dios y no comer del fruto prohibido. En cambio, en Génesis 3 al 6, la Biblia pinta un cuadro demasiado claro de la creación gloriosa y perfecta en ruinas, completamente arruinada. Adán y Eva desobedecieron a Dios (Gén. 3:6, 7) y Caín asesinó a su hermano Abel (4:8), lo que inició más asesinatos (4:23, 24); la gente, entonces, experimentó dolor en vez de gozo en el trabajo diario (5:29).

Dios ve “que la maldad de los hombres era mucha en la tierra” (Gén. 6:5). Por causa de la creciente maldad, y del hecho de que su creación ahora estaba estropeada, Dios siente dolor “en su corazón” y se arrepintió (vers. 6). Allí mismo, al principio de la historia de este mundo, vemos a un Dios que ama y se preocupa por su creación, y está profundamente perturbado al ver que ésta se separa de él. En su angustia, Dios decide que necesita “reiniciar” el mundo, enviando un diluvio purificador.

Dentro de este contexto de la tierra que surge del Diluvio –el evento más catastrófico de la corta historia de la tierra– Dios hace un pacto con Noé y su familia (Gén. 9:11). Este contexto es crucial, porque Dios le dice a Noé y a su familia que en este mundo recientemente creado debe haber importantes reglas de conducta. Ya no han de vivir como un pueblo fracturado, sino como un pueblo íntegro. Y para enfatizar esto, usando exactamente el mismo lenguaje que usó en la Creación del mundo, les recuerda que ellos fueron hechos a la imagen de Dios (Gén. 9:6).

En la recreación, han de vivir como personas que fueron hechas a esa imagen. Primero, deben tratar la vida humana con mayor respeto y nunca derramar la sangre los unos de los otros (Gén. 9:6). Las personas arruinadas, matan mientras que las que viven a la imagen de Dios deben estar en la tarea de amar, sanar y restaurar. Segundo, les dice que tengan hijos (vers. 7), que es el modo más cercano en que los seres humanos, hechos a la imagen de Dios, pueden crear vida como Dios lo hace.

Considera: Estudia con tu clase el tema de la restauración en la Biblia. ¿Qué pasajes clave enfatizan este tema?

Preguntas para reflexionar:

¿Qué ejemplos específicos de fracturas podemos ver en nuestra propia comunidad de la iglesia? ¿Qué sucede en la comunidad que rodea a la iglesia?

Pablo habla acerca de que se nos dio el ministerio de la reconciliación (2 Cor. 5:18). ¿De qué modo se relaciona este ministerio con la restauración? ¿Cómo podemos participar personalmente en la restauración y la reconciliación?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Gerald Schroeder, que enseñó física en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, y que ahora vive y enseña en Jerusalén, describe cómo muchos científicos reconocen actualmente cuán delicadamente equilibrado está el universo.

Cita, por ejemplo, al astrofísico Michael Turner, que dice que la precisión del universo es “como si uno pudiera tirar una flecha a través del universo entero y acertar en un blanco de un milímetro de diámetro del otro lado”. Del mismo modo, el laureado Steven Weinberg afirma que para que la vida de cualquier clase pueda existir, las energías presentes al comienzo de la vida tendrían que ser exactas hasta el lugar decimal 120. Es decir, si esas energías fueran, en “unidades arbitrarias, no un 1 seguido por 120 ceros, sino un 1 seguido por 119 ceros y un 1, no podría haber vida de ninguna clase en el universo.

Roger Penrose, profesor de matemáticas en Oxford, va aún más lejos. Afirma que la probabilidad de que el universo tenga la energía utilizable necesaria en la creación sería de un 10 elevado a la potencia 123, un número insondable, que si se expresara sería de un 1 seguido por 123 ceros (http://www.geraldschroeder.com/FineTuning.aspx).

Así como Dios creó las leyes de la física que mantienen el universo en movimiento, también estableció leyes morales para asegurar que los seres humanos funcionaran a su más completo potencial. Si tratamos de desafiar la física –digamos, saltando de un acantilado tratando de volar– tendríamos que sufrir las consecuencias. Del mismo modo, sufrimos los resultados cuando quebrantamos las leyes morales de Dios.

Así como nunca trataríamos de manejar equipos de alta tecnología sin leer el manual de operaciones, es igual de importante que leamos el manual de operaciones de Dios, la Biblia, que nos muestra cómo debemos vivir. Nuestro Creador sabe cómo podemos encontrar mejor el verdadero gozo, satisfacción y significado en la vida.

Preguntas para reflexionar:

Analiza con tu clase el universo delicadamente equilibrado en el que vivimos y en qué sentido eso se aplica no solo al ámbito físico sino también al moral y espiritual.

Invita a los miembros de la clase a compartir, de su propia experiencia, ejemplos de cómo diversas elecciones han tenido consecuencias positivas o negativas en sus vidas.

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: La idea de arreglar el quebranto del mundo es un tema importante en la tradición judía. Los judíos observantes repiten tres veces por día la expresión tikkun olam, que significa “reparar el mundo”. Muchos eruditos judíos ven esto como un llamado a trabajar por la paz, la justicia y la sanidad.

Por supuesto, antes que el pueblo judío pueda salir para arreglar el quebrantamiento del mundo, necesitan comenzar por casa. Y así la familia y su bienestar son de importancia central en el pensamiento judío.

Actividad:

Dependiendo del tamaño de tu clase, divídela en pequeños grupos, o permanezcan como un solo grupo, para esta actividad.
Identifica algunos pasos prácticos que como adventistas podríamos dar para seguir el concepto de tikkun olam cuando nos enteramos que:

  1. Una familia inmigrante se ha mudado a una casa en nuestra calle.
  2. Un miembro de la iglesia se ha mudado a un centro de rehabilitación de drogadicción.
  3. Un grupo de feligreses se están reuniendo para criticar al pastor.
  4. Nuestra ciudad está afrontando el problema de adolescentes que andan por la calle de noche.