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Maestros

Edición para maestros. Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2015

“Felipe como misionero”

Lección 10: – Para el 5 de Septiembre de 2015

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Hechos 8:26-39.

 

Enseña a tu clase a:

Saber que Dios puede dar poder a personas comunes para la misión, si están fielmente dedicados a él.

Sentir la seguridad de que Dios puede darle la percepción y la sabiduría necesarias para afrontar desafíos en su testificación por él.

Hacer: Abrir su corazón y mente a la voz de Dios, y dedicarse nuevamente a responder a su llamado al servicio.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Equipar a personas comunes
    1. La iglesia primitiva fue bendecida y creció, pero los hechos mostraron que todavía eran seres humanos falibles (Hech. 6:1).
    2. Felipe fue uno de los diáconos elegidos para ayudar en esta crisis. ¿Cómo lo equipó más tarde el Espíritu Santo para ministrar en Samaria (Hech. 8:5-13) y al eunuco etíope (Hech. 8:26-39)?
    3. Felipe fue el padre de cuatro hijas. ¿Cómo debemos equilibrar nuestras prioridades para cuidar de nuestra familia, con el llamado para dedicar tiempo a la misión y al servicio?
  2. Sentir: Afrontar lo inesperado
    1. Cuando la persecución de la iglesia obligó a Felipe a ir a Samaria, aprovechó la oportunidad para testificar de su Señor. ¿Cómo crees que responderías si una persecución te obligara a huir de tu hogar a otro país?
    2. ¿Qué consuelo encontramos en la forma en que Dios actuó en la vida de Felipe para equiparlo para afrontar nuevos desafíos misionales?
  3. Hacer: Disponible para el servicio
    1. ¿Qué pasos prácticos podríamos dar para vencer nuestros temores y poner a un lado las distracciones, y estar más abiertos para alcanzar a otros y testificar?
    2. ¿En qué maneras estamos disponibles para cualquier tipo de servicio que Dios nos llame a hacer? ¿Cómo podemos confiar en su poder en vez de confiar en nuestras habilidades?

 

Resumen

Dios equipa a sus seguidores para todos los tipos de servicio y ministerio; lo único que requiere es que estemos dispuestos y abiertos a su conducción.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Pasaje destacado: Hechos 8:1-40.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El ministerio de Felipe ocurre en un momento crítico para la iglesia primitiva, cuando el poder del evangelio para alcanzar a todas las personas comienza a revelarse. Es un tiempo de ajustes radicales para la iglesia, cuando las buenas nuevas, por primera vez, van más allá de Jerusalén e Israel, hasta los confines de la tierra como lo predijo Jesús (Hech. 1:8). Esto abre la puerta a nuevas preguntas y desafíos, y las respuestas que encontró la iglesia primitiva, y la manera en que respondieron, ofrece valiosas lecciones para nosotros hoy, mientras procuramos participar en la misión de Dios al mundo.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Esta lección nos presenta a Felipe, el fiel seguidor de Jesús, que entra en una vida emocionante de servicio misionero que nunca pudo imaginarse. Huyó por la persecución, confrontó a un hechicero, predicó a incrédulos, echó fuera demonios, testificó a un alto funcionario de la corte real etíope, y descubrió lo que significaba ser sorprendido cada día por la conducción del Espíritu Santo. Hoy, enfoca las lecciones para la misión que ofrece la vida de Felipe. Despierta en tu clase el entusiasmo que atrapó a los primeros cristianos al comenzar a comprender el mandato misional de Jesús.

Diálogo inicial: Mientras lees el libro de los Hechos, llega a ser claro que no hay manera de detener al evangelio. Encuentra su camino a Macedonia, Éfeso, Damasco, y aun al corazón de la Roma pagana. Temprano en Hechos, la experiencia en la azotea que tuvo Pedro señala que Dios tenía planes mucho más amplios que los de su pueblo judío. Y vemos, por medio del encuentro de Felipe con el eunuco etíope, los planes de Dios de revelarse hasta el fin del mundo.

Para los romanos y griegos del primer siglo, los etíopes vivían literalmente en el fin del mundo. Y ahora, el primer converso africano registrado vuelve a su país, el fin del mundo, llevando las buenas nuevas de Jesucristo.

Considera: Para los cristianos del primer siglo, lo último de la tierra significaba países que geográficamente estaban lejos de Jerusalén. Para los cristianos de hoy, ¿cuál sería el equivalente de lo último de la tierra?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: En esta lección vemos la transformación de Felipe de diácono en evangelista. De hecho, él llega a ser uno de los misioneros más efectivos de la iglesia cristiana primitiva. Enfoca en tu clase los atributos que hicieron de Felipe el mejor candidato para la misión que se le dio.

Comentario de la Biblia

I. “Listo para servir”

(Repasa, con tu clase, Hech. 6:1-7.)

La Biblia no nos da un cuadro completo de Felipe. Pero hay indicios de su carácter y de su dedicación al evangelio de Jesús.

Felipe fue uno de los diáconos elegidos para atender las quejas acerca de la distribución de los alimentos. Diákonos, la palabra griega para diácono, es traducida como “servidor” o “asistente”. Cuando Jesús les dice a sus discípulos que si alguien quiere ser grande debe ser un siervo, usó la palabra diákonos (Mat. 23:11).

Los diáconos desempeñaron una función importante en sostener la iglesia primitiva. En su primera carta a Timoteo, el apóstol Pablo escribe que los candidatos deben primero ser probados antes de darles la tarea de diaconado (1 Tim. 3:10). Deben haber demostrado ser buenos esposos y padres (vers. 12), y “guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe” (vers. 9, NVI). Deben ser honestos y sinceros (vers. 8). Obviamente, la función del diácono no debía darse a la primera persona que levantara la mano para el cargo. Felipe era un cristiano bien respetado y fiel, dispuesto a servir.

Considera: ¿De qué modo la disposición a servir con humildad prepara a alguien para la misión?

II. “Llamados y dotados”

(Repasa, con tu clase, Hech. 21:7-10.)

Cuando Felipe huyó por la persecución en Jerusalén, era conocido como Felipe el diácono. Cuando regresó, se había transformado en Felipe el evangelista (Hech. 21:8). Mucho había ocurrido entretanto. Observamos a un hombre humilde, dispuesto a servir, que recibe un don del Espíritu Santo para una función importante (Efe. 4:11). Vemos ese don en acción cuando testifica al eunuco etíope. También descubrimos que era un orador poderoso y tenía el don de realizar señales y milagros.

Considera: Cuando Felipe huyó a Samaria para escapar de la persecución, el Espíritu estaba actuando para cambiar una adversidad en una oportunidad. ¿De qué maneras a menudo dejamos de ver la mano de Dios impulsando sus propósitos mediante los desafíos que afrontamos?

III. “También para los eunucos”

(Repasa, con tu clase, Hech. 8:26-40.)

Una característica definitoria de la evangelización que hizo Felipe parece ser su obra entre los “de afuera”, reflejando el mandato de Jesús de derribar las barreras que dividen a la humanidad (Efe. 2:14-22). El eunuco etíope puede haber sido rico y poderoso en su país de origen (una región que aproximadamente corresponde al Sudán actual), pero para los judíos en Israel, él tenía dos aspectos. Primero, era gentil, y segundo, era un eunuco, lo que le impedía automáticamente pertenecer a la “congregación de Jehová” (Deut. 23:1). (Algunos especulan que el uso de la palabra eunuco aquí podría haber significado “oficial de la corte”.)

Pero una promesa hermosa se encuentra en el libro que Felipe estudió con el eunuco: “Nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá” (Isa. 56:5). Felipe tuvo el privilegio de compartir esa bendición con el eunuco africano.

Considera: Felipe, nacido y criado dentro de la cultura judía, debería haber tenido una antipatía natural a asociarse con un eunuco. ¿Qué hubo en su experiencia ministerial que le pudo ayudar a quebrar esta barrera de prejuicio? ¿Cuáles son las lecciones aquí para nosotros?

IV. “Encontrarse con la gente donde está”

(Repasa, con tu clase, Hech. 8:6-8; y 8:30-35.)

Uno de los principios clave de la misionología bíblica es encontrar a la gente “donde está”. Cuando ministró al eunuco etíope, Felipe comenzó en el punto que le interesaba al explicar un pasaje con el que estaba luchando en el libro de Isaías. Felipe aprovechó la oportunidad de darle un estudio bíblico.

En Samaria, Felipe predicó, pero también derribó barreras y trajo gozo a la ciudad por medio de señales que él realizó (Hech. 8:6-8).

Preguntas para reflexionar:

¿De qué modo una misión efectiva requiere de nosotros conocer muy bien a la gente que tratamos de alcanzar, y el mensaje que tratamos de comunicarles? En el pasado, ¿de qué manera nuestros esfuerzos misionales reflejaron la importancia de comprender a nuestra “audiencia”? En términos prácticos, ¿qué requiere eso de nosotros?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Exploren la siguiente pregunta: ¿De qué modos puede el ministerio de Felipe, como diácono y evangelista, servir como un ejemplo para nuestro ministerio hoy?

Preguntas de aplicación:

  1. Analiza con tu clase las diferencias culturales que pueden existir hoy en la iglesia. Por ejemplo, se ha escrito mucho recientemente del cristianismo en el “Norte Global” (los países desarrollados) y el “Sur Global” (los países menos desarrollados). ¿Qué diferencias culturales puede encontrar la iglesia en estas dos regiones? ¿Qué principios deben guiar a la iglesia para mantener la unidad, a pesar de tales diferencias y trasfondos?
  2. Lucas, el autor de Hechos, sentía una carga por aquellos pueblos que vivían en los márgenes de la sociedad: los descuidados, los excluidos, y los despreciados por el grupo principal. Él muestra cómo el evangelio no es solo para el pueblo judío pudiente y común. También es para los pobres, los ciegos, los sordos, los discapacitados, y los extranjeros. En la historia del ministerio de Felipe al eunuco, Lucas muestra cómo Jesús es una buena nueva para un extranjero que hubiera sido excluido totalmente de la comunidad y el templo judíos. ¿Qué cosas prácticas podemos hacer para que nuestras iglesias den la bienvenida a todas las personas?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: El erudito del Nuevo Testamento, F. Scott Spencer dice que la religión y la sociedad fueron “severamente hostiles a los eunucos en el mundo mediterráneo” en los tiempos de Felipe. De este modo, la historia de la conversión del eunuco etíope, su bautismo, y su ingreso a la comunidad cristiana hubieran sido considerados como “una transgresión radical de las fronteras culturales prevalentes”.−“The Ethiopian Eunuch and His Bible: a Social-Science Analysis”, Biblical Theology Bulletin, t. 22, Nº 4, pp. 155-165. En la siguiente actividad, invita a la clase a considerar cómo tratamos a la gente marginada de nuestra comunidad.

Actividad:

Considera, en la clase, quiénes podrían ser considerados eunucos actuales: personas que están en los bordes de la sociedad, o tal vez despreciados por otros. Haz una lista. Como iglesia, ¿cómo tratamos a este grupo de personas? ¿Cómo este grupo considera a la iglesia? ¿Qué pasos prácticos podemos dar para cambiar las actitudes y mostrarles el espíritu de Jesús?