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Maestros

Edición para maestros. Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2014

“La Salvacion”

Lección 4:  Para el 26 de julio de 2014

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Juan 3:16.

 

Enseña a tu clase a:

Saber que la única alternativa al problema universal de la muerte es la oferta de vida eterna.

Sentir la liberación del castigo y del poder del pecado, incluyendo su consecuencia, la muerte.

Hacer: Aceptar la oferta de la vida eterna costosamente comprada, pero generosamente ofrecida.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Dios ofrece la única alternativa creíble a la muerte.
    1. ¿Por qué crees que Juan 3:16 llegó a ser el versículo más conocido de la Biblia?
    2. ¿Qué anhelos del alma humana se atienden mediante la promesa de vida eterna? ¿En qué forma los satisface?
    3. En las religiones no cristianas, los humanos procuran encontrar y satisfacer a su dios. En el cristianismo, Dios toma la iniciativa. ¿Cómo explicas la diferencia?
  2. Sentir: La salvación nos libera del castigo y del poder del pecado.
    1. ¿En qué sentido los sentimientos de culpa y vergüenza nos ayudan a buscar la salvación?
    2. ¿De qué manera las teologías que enfatizan la libertad del castigo del pecado, pero no la de su poder, engañan a sus adherentes?
    3. ¿Cómo pueden los creyentes afrontar el temor de la muerte después de experimentar la salvación?
  3. Hacer: La oferta de la vida eterna es inútil si no se la acepta.
    1. ¿Qué obstáculos impiden que la gente acepte la oferta de vida eterna?
    2. ¿De qué modo se podría animar a las personas a aceptar la generosa oferta de vida eterna?

 

 Resumen

La salvación que Dios ofrece es una liberación completa del pecado y de sus consecuencias.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Juan 3:16.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Dios ofrece a la humanidad plena restauración, proveyendo salvación del castigo por el pecado, de su poder y, finalmente, de su misma presencia.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Aunque cada lección de este trimestre es importante, tal vez las más importantes sean esta y las que le siguen de inmediato. Estudiaremos los tesoros de la misericordia divina que proveyeron nuestra salvación, y luego exploraremos los pasos para apropiarnos personalmente de esta salvación.

Actividad inicial: Prepara una caja de helados en un recipiente hermético, y envuélvela como un regalo. Durante la clase, permite que el paquete pase por todos los alumnos, y dales la oportunidad de adivinar qué hay adentro. Pregunta: ¿A quiénes les gusta recibir regalos? ¿A quiénes les gusta dar regalos? ¿Qué hay en la caja? Pide que voten si deberían abrirlo ahora o esperar hasta el fin de la clase. De todos modos, abre el paquete recién al final de la clase. (Ver la sección “¡Aplica!”) [O bien: Imagínense que preparaste un plato de comida para un amigo. ¿Es mejor servirlo caliente o frío? Imaginen que, por alguna razón, la entrega se posterga inesperadamente. ¿De qué modo la demora afecta la manera en la que el amigo evaluará el regalo? ¿Cómo cambiaría su percepción y aprecio por el regalo si se lo entregara a tiempo?]

Considera: ¿Por qué le gusta a Dios ofrecernos su regalo de la salvación?
¿Qué revela esto acerca de la naturaleza del amor divino?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: La mentira inicial de Satanás fue “No moriréis”. Lamentablemente, Adán y Eva le creyeron. Un dicho declara: “La familiaridad genera desprecio”. Tal vez nuestros primeros padres, inconscientemente, se acostumbraron tanto a la presencia de Dios que lo redujeron al nivel humano.

¿Por qué ellos -inteligentes, independientes, soberanos de la Tierra- deberían ser gobernados por otro ser? ¿Qué derecho tenía Jehová, un conocido del huerto, a legislar y dictar sus actividades? Con imprudencia, transgredieron el mandato y eligieron sus preferencias personales. ¡Fruta costosa! Creer a Lucifer quebró su “seguro de vida” y puso a este planeta en una rebelión de altísimo costo. Aparecieron ocupaciones adicionales: médicos, enfermeros, fabricantes de ataúdes, administradores de hospitales. Estos y docenas de otros deberían agradecerles por sus empleos. La muerte reinó. ¿De qué forma se puede evitar la ansiedad ante la muerte? ¿Cómo transformar el desánimo en esperanza? ¿De qué modo los miembros de la clase pueden experimentar las libertades ofrecidas en las Escrituras que los liberan de una existencia ansiosa?

Comentario de la Biblia

1.La salvación se proveegratuitamente

(Repasa, con tu clase, Juan 3:16; 6:44; Luc. 18:9 -14.)

Los padres que deben sepultar a un hijo experimentan una agonía sin comparación. Nuestro Padre celestial voluntariamente sacrificó a su único Hijo, y lo observó cuando colapsó bajo el peso de las transgresiones de la humanidad y de esa áspera cruz. Dios vio la corona de espinas. Los soldados se burlaron de Jesús -esos seres indignos, rudos, groseros- sin misericordia. Los líderes religiosos, llenos de justicia propia, gritaban: “¡Crucifícale!” Oficiales del Gobierno, condescendientes, abandonaron a Jesús. Sus discípulos terrenales se dispersaron. Cuando Cristo hizo su pedido a su Padre, el silencio lo envolvió.

¿Podía la desesperación haberlo atravesado con mayor fiereza? Miles de ángeles lloraban y esperaban, listos para eliminar a los enemigos del Cielo. Sobrecogidos de dolor, eran incapaces de comprender por qué Jesús, su comandante, no podía recibir su ayuda. Ser abandonado por políticos volubles, por devotos agotados y discípulos con voluntad muy débil era una cosa, pero su Padre…

¿silencioso cuando más lo necesitaba? ¿Por qué debía morir Jesús? Se acercaba la puesta del sol, marcando la culminación de esas horas finales de Cristo. El cadáver de Jesús sería quitado de la cruz, se desgarraría su carne, aumentaría su desfiguración. Solo José de Arimatea y Nicodemo de Jerusalén evitaron que Cristo sufriera la injuria de una sepultura sin marcar, como la de un criminal. Ese fue el precio de nuestras transgresiones.

Cuán trágicamente irónico es que muchos creyentes consideren la salvación como un derecho. ¡Qué temeraria presunción! Razonan que, por cuanto Cristo prometió la salvación, ellos merecen la salvación. ¡Cómo esta actitud traiciona la superficialidad de la gracia barata! Las hojas del balance del Cielo afirman una cosa diferente. La humanidad tiene una deuda eterna, no posee sin ningún mérito y se enfermaría impotente si no fuera por Dios. Cristo no debe nada. La humanidad pecadora debe todo.

Considera: La narración de Lucas 18:9 al 14 describe a dos adoradores.¿Cuál imita la auténtica experiencia cristiana? ¿Qué actitudes características ilustran esa experiencia?

2.Liberadosdel pecado

(Repasa, con tu clase, Luc. 4:18.)

Cristo se inclinó hasta que su mirada misericordiosa obtuvo la atención de ella. Apenas vestida, violentamente arrancada de algún dormitorio, difícilmente esperaba esa mirada compasiva. Los hombres la miraban con lujuria, pero nunca con amor. Su pasado era complicado. Despreciada socialmente, era un peón en las manos de los fariseos legalistas y maquinadores, que la usaban por razones políticas. Buscando oportunidades para entrampar a Cristo, prepararon un encuentro inmoral y, luego, “por coincidencia”, descubrieron su indiscreción en marcha. La arrastraron a la presencia de Cristo. Citando piadosamente los escritos de Moisés, le pidieron opinión a Jesús. Si él la condenaba, su reputación ante las masas se vería comprometida. Si la exoneraba, estos fariseos hipócritas acusarían a Jesús de ilegalidad. Jesús habló. No excusó su inclinación inmoral ni facilitó un castigo pesado. Sencillamente, ofreció el perdón y el ánimo que terminaron con esta advertencia: “No peques más”.

Cada fariseo presente también era un pecador. Se fueron como pecadores condenados. Sin embargo, la mujer se fue perdonada, con poder para vencer la tentación, liberada de su sórdida historia. Así captamos una vislumbre de cómo obra Cristo. Jesús primero rechaza la condenación de Satanás, liberando a los pecadores arrepentidos de su pasado por medio del perdón. Luego, Cristo libera a estos penitentes de las poderosas tentaciones de Lucifer y les permite vivir vidas piadosas. Justificado primero, luego santificado, el pueblo de Dios está así preparado para el cielo.

Considera: ¿Qué ocurre generalmente cuando la salvación se tergiversa hasta ser solo el perdón o solo la victoria? ¿Cómo pueden los creyentes mantener un equilibrio entre ambos?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Cuando los regalos no se usan, son inútiles. Este estudio bosqueja la historia más gloriosa que se compartió. Conocer el sacrificio de Dios requiere una decisión. Si a los maestros se les escapa esta oportunidad de estimular una decisión, alguien presente podría pasar a la eternidad sin ser redimido. Esta podría ser la última oportunidad de alguien. Tal vez los que asisten a tu clase ya son miembros de la iglesia, supuestamente convertidos, personas que ya han registrado esa elección. Tal suposición es comprensible, pero potencialmente peligrosa. El aforismo “mejor a salvo que lamentándolo” se aplica aquí. Hacer una apelación también les da a los creyentes consagrados una ocasión para reafirmar su compromiso espiritual. Considera con oración cómo puedes extender esta invitación divina.

Actividad y preguntas:

¿Recuerdas ese helado envuelto en papel de regalo [o ese plato de comida] que se ha estado derritiendo [o enfriando] durante la última hora? Ha llegado el momento de abrirlo. Busca un voluntario para abrir el paquete. [O bien, recuerden lo que pasa con el plato de comida demorado.] Usa las siguientes preguntas para plantear la ilustración.

  1. ¿Habría sido mejor, más sabroso o más oportuno abrir el paquete al principio?
  2. ¿Contiene nuestro postre todavía los elementos esenciales y podría beneficiar al cuerpo si lo comiéramos?
  3. ¿Cuándo es mejor “abrirnos” al don de Dios de la salvación? ¿Cuándo tiene ese don mejor sabor?
  4. Si las personas desperdiciaron oportunidades anteriores de recibir la salvación, ¿deberían desesperarse y dejar pasar otras oportunidades?
  5. ¿Está todavía disponible el alimento espiritual, aunque hayan permitido que Satanás genere experiencias amargas?

Considera: Si es posible, compartan una comida juntos, con los alimentos a la temperatura óptima. La sabiduría divina vinculó experiencias espirituales con experiencias físicas (p. ej., la comida de la Pascua). ¿Por qué no deberíamos hacer lo mismo los creyentes modernos?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Las Escrituras ofrecen a los creyentes tres razones principales para adorar a Dios: 1) la creación, 2) el sustento diario y 3) la redención. El estudio de esta semana se concentra en la tercera. Desafía a los miembros de tu clase a responder creativamente a su salvación.

Actividad: Las capacidades específicas y los dones de tu clase darán forma a esta actividad. Algunas clases pueden componer una canción o escribir una letra para acompañar una tonada conocida. Otras pueden producir una poesía, o crear alguna pintura o un mosaico. También se podría crear alguna pieza dramática breve, y presentarla en algún evento futuro de la clase. Otros podrán ser desafiados a expresar su aprecio por el don de Dios compartiéndolo mediante la testificación.